Un fármaco de quimioterapia favorece la propagación del cáncer de mama

El fármaco de quimioterapia ciclofosfamida promueve cambios en las células no cancerosas que permiten que las células del cáncer de mama se propaguen y se adhieran a los vasos sanguíneos de los pulmones, según un estudio en ratones.
Escrito por: Eva Salabert

03/11/2021

Cáncer de mama: problema con la quimio

Paradójicamente, la quimioterapia podría facilitar que el cáncer se propague desde el tumor primario, ya que un nuevo estudio realizado en ratones ha mostrado cómo la administración de un fármaco quimoterápico provoca modificaciones en las células no cancerosas que permiten que las células del cáncer de mama se filtren y se adhieran a las paredes de los vasos sanguíneos de los pulmones.

En el trabajo que lo demuestra, los animales, que estaban sanos en ese momento, fueron tratados con el medicamento, se esperó cuatro días para que diera tiempo a que metabolizaran y excretaran el fármaco, y después se les administraron inyecciones intravenosas de células de cáncer de mama. Al cabo de tres horas se observó que las células cancerosas se introducían en las debilitadas uniones entre las células de los vasos sanguíneos en los pulmones y se unían a la estructura subyacente de esos vasos, evitando ser arrastradas por el flujo sanguíneo.

“¿La quimioterapia afecta a las células normales de tal manera que se modifiquen y ayuden a las células cancerosas? La respuesta es sí”

“Este es el paso clave para abre a las células cancerosas una rendija en la puerta en una zona secundaria”, afirma Tsonwin Hai, profesor de química biológica y farmacología en la Universidad Estatal de Ohio y autor principal del estudio. “El objetivo de nuestro modelo de pretratamiento es hacer la pregunta: ¿La quimioterapia afecta a las células normales de tal manera que se modifiquen y ayuden a las células cancerosas? La respuesta es sí. Es una nota de advertencia para el uso de quimioterapia”.

Hai, que lleva años estudiando las bases de la metástasis del cáncer, ya había descubierto que la activación de un determinado gen en las células inmunitarias es un vínculo clave entre el estrés y la propagación del cáncer y que el fármaco de quimioterapia paclitaxel provoca alteraciones moleculares en las células inmunitarias que permiten a las células del cáncer de mama escapar de un tumor.

La quimioterapia afecta a las células no cancerosas en el pulmón

La nueva investigación, que se ha publicado en International Journal of Molecular Sciences, se ha centrado en los efectos que tenía el fármaco de quimioterapia ciclofosfamida en las células no cancerosas antes de la aparición del cáncer, y en los pulmones como zona de metástasis. En concreto, los investigadores comprobaron que cuando las células cancerosas llegaban a los pulmones era más probable que se adhirieran a las paredes de los vasos sanguíneos si los animales habían sido tratados previamente con quimioterapia, mientras que en los ratones del grupo control que no recibieron quimioterapia, la adhesión de las células cancerosas a las paredes de los vasos sanguíneos fue mínima.

Los autores del estudio han atribuido los hallazgos a dos razones: por una parte, que se habían abierto espacios entre las células en el revestimiento de los vasos sanguíneos y, por otra, que un segundo material bajo esas células, denominado membrana basal, había modificado las propiedades de tal forma que permitía a las células cancerosas adherirse y no ser arrastradas por el flujo sanguíneo.

“El efecto de la quimioterapia en las células no cancerosas en realidad cambia esas células, y esos cambios ayudan a que las células cancerosas progresen”

“Las células endoteliales que recubren el interior del vaso sanguíneo son como una pared de ladrillos, y cada ladrillo está firmemente adherido al siguiente”, ha explicado Hai, que añade: “Lo que descubrimos cuando tratamos ratones con quimioterapia es que hace que el vaso tenga fugas, por lo que la unión estrecha ya no es tan estrecha, y las células cancerosas pueden atravesar la capa de ladrillo”. “También descubrimos que la quimioterapia modificó la membrana basal subyacente, por lo que una vez que las células cancerosas se filtran, encuentran un lugar al que agarrarse”.

Estos científicos llegaron a la conclusión de que la presencia de ciclofosfamida conducía a un incremento en la sangre en los niveles de una enzima llamada MMP-2, y que aumentaba los cambios inducidos en la membrana basal que permitían que las células cancerosas se adhirieran al revestimiento de los vasos sanguíneos.

“Nos centramos aquí en cómo la quimioterapia afecta a las células no cancerosas en el pulmón, el segundo sitio de nuestro modelo, en lugar de en los tumores primarios, porque el escape de las células cancerosas de un tumor primario no es un evento tardío; en realidad puede suceder muy pronto”, indica Hai. “Nuestros datos revelaron que la quimioterapia actúa sobre las células que no son cancerosas y pone en marcha cambios en el pulmón, de modo que dentro de las tres horas posteriores a la llegada de las células cancerosas, ya pueden adherirse muy bien. El efecto de la quimioterapia en las células no cancerosas en realidad cambia esas células, y esos cambios ayudan a que las células cancerosas progresen”.

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