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El alcohol puede dañar irreversiblemente el ADN de las células madre

El consumo de alcohol puede deteriorar el ADN de las células madre y generar mutaciones que aumentan el riesgo de padecer al menos siete tipos de cáncer: mama, intestino, hígado, boca, garganta, esófago y laringe.
Escrito por: Eva Salabert

05/01/2018

Persona tomando alcohol

Alrededor del 8% de la población mundial presenta un déficit hereditario de ALDH2.

Hay evidencias científicas que asocian el consumo de alcohol con un mayor riesgo de desarrollar cáncer; de hecho, el verano pasado un informe de la Unión Europea de Gastroenterología (UEG) afirmaba que su ingesta estaba directamente relacionada con la aparición de siete tipos de cánceres digestivos, entre otras enfermedades. Ahora, una nueva investigación revela que el alcohol provoca daños irreparables en el ADN de las células madre que pueden dar lugar a mutaciones, y que esto podría explicar el estrecho vínculo que existe entre esta sustancia y el desarrollo de siete tipos de cáncer: mama, intestino, hígado, boca, garganta, esófago y laringe.

En este nuevo estudio, realizado por científicos del laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigación Médica (Reino Unido), y que se ha publicado en Nature, se ha comprobado que si el acetaldehído –un compuesto tóxico presente en el alcohol– no es neutralizado por las defensas del organismo puede deteriorar el ADN de las células madre de la sangre, alterando permanentemente sus secuencias de ADN, aunque estos expertos creen que los efectos nocivos del alcohol serían similares en otros tipos de células.

Si el acetaldehído –un tóxico presente en el alcohol– no es neutralizado por las defensas del organismo puede dañar el ADN de las células madre de la sangre

Las defensas del organismo contra el alcohol

Los investigadores también estudiaron los dos mecanismos naturales de defensa del cuerpo frente al acetaldehído, el primero de los cuales elimina este tóxico, mientras que el segundo se encarga de reparar los daños producidos en el ADN. Las enzimas denominadas aldehído deshidrogenasas (ALDH) constituyen esta primera línea defensiva y se encargan de descomponer el acetaldehído en acetato, que puede ser empleado como fuerte de energía. En una segunda fase, las células disponen de sistemas de reparación del ADN, pero no siempre funcionan, o no lo hacen a pleno rendimiento.

Los autores del trabajo utilizaron ratones modificados genéticamente para que carecieran de la enzima ALDH, ya que se sabe que alrededor del 8% de la población mundial presenta un déficit hereditario de ALDH2, sobre todo en el este de Asia, lo que ayudaría a comprender por qué en países como China es tan prevalente el cáncer de esófago.

Los ratones que carecían de las defensas naturales contra el alcohol, perdieron la capacidad para renovar su sangre tras ingerir alcohol diluido durante diez días. Al secuenciar el genoma de las células madre se observó que su ADN se había deteriorado cuatro veces más en comparación con los animales cuya enzima ALDH funcionaba correctamente.

El autor principal del estudio, Ketan Patel, ha explicado que sus hallazgos ayudan a entender por qué el consumo de alcohol aumenta las probabilidades de padecer algunos tipos de cáncer, y ha añadido que aunque también han comprobado que no procesar el alcohol de manera apropiada aumenta este riesgo, incluso en el caso de las personas que dispongan de mecanismos que les permitan procesar esta sustancia de manera adecuada y reparar los daños que haya provocado, estos sistemas no son perfectos y el peligro de enfermar seguiría siendo elevado.

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