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Acumular grasa abdominal aumenta el riesgo de cáncer de próstata

Los hombres con un exceso de grasa localizada en el área del abdomen o en el muslo tienen más posibilidades de desarrollar un tipo agresivo de cáncer de próstata, incluso aunque su IMC sea bajo.
Escrito por: Caridad Ruiz

11/06/2019

Hombre con problemas de acumulación de grasa abdominal

Ya se sabía que la obesidad aumenta las posibilidades de padecer cáncer de próstata, pero ahora un nuevo estudio de la Escuela T.H. Chan de la Universidad de Harvard (EE.UU.) señala que la distribución de la grasa también desempeña un importante papel en su aparición y su mal pronóstico, e indica que cuando se acumula en el abdomen el riesgo se incrementa aunque el IMC sea bajo.

Para este nuevo trabajo –que se ha publicado en la revista Cancer de la American Cancer Society– los investigadores tomaron los datos de un estudio que hacía el seguimiento de 1832 hombres islandeses a los que se controló durante 13 años, desde 2002 hasta 2015. Además, de 2002 a 2006 se analizó la distribución de su grasa corporal con la ayuda de una tomografía computerizada, se calculó su índice de masa corporal (IMC) y se les midió la circunferencia de la cintura.

Más riesgo de cáncer de próstata si el perímetro de la cintura es alto

Durante esos 15 años, 172 hombres desarrollaron este tipo de tumor y 31 fallecieron por su causa. La acumulación de grasa en zonas concretas, como la abdominal y la del muslo, así como tener un IMC alto y una circunferencia de cintura con valores elevados se asociaron con mayor riesgo de cáncer de próstata avanzado.

Los varones con un IMC bajo pero con grasa acumulada en el abdomen por encima de lo normal tenían más posibilidades de sufrir un cáncer de próstata avanzado

Lo que más sorprendió a los investigadores fue que los varones con un IMC bajo pero con grasa acumulada en el abdomen por encima de lo normal, también tenían más posibilidades de sufrir un cáncer de próstata avanzado. No obstante, según estos científicos son necesarios más estudios para determinar el impacto de la distribución de la grasa en el desarrollo y la progresión del cáncer de próstata y cómo los depósitos de grasa influyen en la evolución de la enfermedad.

El cáncer de próstata, según los datos del Observatorio del Cáncer de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), es el primero en incidencia en los hombres y ocupa el tercer puesto en mortalidad. En 2018 se diagnosticaron 31728 nuevos casos, lo que supone 139 casos por cada 100 000 hombres.

Afortunadamente, tiene una alta tasa de supervivencia y alrededor del 84,6% de los pacientes sobreviven más de cinco años. Incluso la American Cancer Society calcula que el 100% de los pacientes con el tumor localizado solo en la próstata, o con solo una extensión local, tiene una supervivencia de cinco años.

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