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¿Puede la vacuna rVSV-ZEBOV frenar el nuevo brote de ébola?

La vacuna experimental rVSV-ZEBOV demostró su eficacia contra el virus del Ébola en ensayos clínicos con humanos pero hay dudas sobre si será capaz de frenar el nuevo brote que sufre la República Democrática del Congo.
Escrito por: Eva Salabert

29/05/2018

Investigación y vacuna del ébola

La rVSV-ZEBOV carece de licencia, pero su eficacia se comprobó en 2015.

El pasado 8 de mayo la República Democrática del Congo (RDC) declaró un nuevo brote de ébola, y las autoridades sanitarias del país publicaron un informe el día 20 del mismo mes en el que indicaban que desde el 4 de abril se había detectado un total de 46 casos de infección por este virus, de los que 21 se habían confirmado, otros 21 se consideraban probables, y cuatro eran sospechosos. A fecha 26 de mayo ya eran 35 los casos confirmados, y diez el número de fallecidos.

Se trata del noveno brote de la enfermedad que se produce en RDC desde que fuera descubierta en 1976, aunque en esta ocasión la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reaccionado con mayor rapidez y la semana pasada ya comenzó a vacunar al personal sanitario que trabaja en las áreas afectadas, una vacunación que se extenderá a las personas que hayan entrado en contacto con los infectados, con el objetivo de frenar la propagación del virus fuera de las fronteras congoleñas.

La vacuna que se ha empezado a administrar es la rVSV-ZEBOV, que carece de licencia, pero cuya eficacia se comprobó en 2015 en un importante ensayo realizado en Guinea. Este fármaco, que según la OMS tiene una efectividad del cien por cien, contiene un virus porcino, que es inofensivo para los humanos y que se utiliza como transporte. Se elimina una parte del virus y se le añade una glicoproteína del ébola. De esta forma, las personas vacunadas generan anticuerpos que impiden el desarrollo de la enfermedad.

¿Resultará efectiva esta vacuna contra el ébola en el Congo?

La rVSV-ZEBOV, a pesar de su probada eficacia y seguridad en los ensayos clínicos, es la primera vez que se utiliza en RDC durante un brote de ébola. Sin embargo, el intenso calor y la falta de medios juegan en su contra, ya que esta vacuna necesita conservarse entre -60ºC y -80ºC. Una vez descongelada no se puede volver a congelar, y antes de administrarla se debe estabilizar, aumentando progresivamente su temperatura por grados, con mucho cuidado.

Cada infectado por ébola puede contagiar a otras cuatro personas, por lo que para impedir una epidemia habría que vacunar al 80% de la población

La vacuna, de la que ya se han enviado más de 7.500 dosis a RDC, tiene ahora que demostrar su capacidad para frenar la propagación de la enfermedad en el marco de un brote epidémico como el actual. Y para que el efecto protector del medicamento surta el efecto necesario tiene que darse lo que se conoce como inmunidad de grupo, que se consigue cuando se alcanza un porcentaje de población vacunada a partir del cual el resto de la comunidad (incluyendo a los que no se han querido o no se han podido vacunar) queda protegida, ya que la cantidad de personas inmunizadas constituyen una red que impide que el virus se expanda. De acuerdo a las estimaciones de los expertos cada infectado por ébola puede contagiar a otras cuatro personas, por lo que si el virus llega a zonas muy pobladas para impedir una epidemia sería necesario administrar la rVSV-ZEBOV, u otra vacuna de eficacia similar, al 80% de la población.

Las claves para erradicar el brote de ébola

Voluntarios de la organización sin ánimo de lucro Médicos Sin Fronteras (MSF), que tienen una dilatada experiencia en la lucha contra esta y otras enfermedades infecciosas en zonas del planeta con escasos recursos económicos y sanitarios, hacen hincapié en la importancia de la vacunación en anillo en la que se inmuniza a los contactos de los infectados, y a los contactos de estos contactos –incluido todo el personal sanitario–, unida a un estrecho seguimiento de todos los contactos de los enfermos.

Entre la población en riesgo que debe ser vacunada no solo se debe incluir a los profesionales sanitarios, sino a todos aquellos que manipulan desechos, a los encargados de trasladar a los pacientes, y a los trabajadores de las funerarias. Y aunque la OMS no recomienda vacunar ni a embarazadas ni a niños menores de seis años por temor a posibles efectos adversos de la vacuna no comprobados en estos sectores de la población, desde MSF han advertido de que excluir a estas personas supone un riesgo mayor.

Además, en los estudios llevados a cabo en Guinea se vacunó a 15 mujeres que estaban embarazadas sin saberlo o que se quedaron embarazadas poco después de recibir la vacuna, y la inmunidad fue igual de efectiva sin que presentasen ningún efecto secundario grave.

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