Una nueva terapia puede mejorar el tratamiento de esclerosis múltiple

Disminuir los niveles de reelina, una proteína que segrega el hígado, podría ser una nueva estrategia para tratar a los pacientes con esclerosis múltiple, ya que ayudaría a reducir la inflamación crónica asociada a esta enfermedad.
Escrito por: Eva Salabert

13/08/2020

Nueva terapia para mejorar el tratamiento de esclerosis múltiple

Un nuevo enfoque terapéutico que consiste en disminuir la cantidad de reelina –una proteína que se segrega en el hígado– protege de forma significativa contra el desarrollo de los síntomas que caracterizan a la esclerosis múltiple (EM) en un modelo animal de esta enfermedad, promoviendo además la recuperación de los animales sintomáticos, según muestra un estudio realizado por científicos del UTSouthwestern Medical Center, que podría conducir a una nueva estrategia para el tratamiento de esta enfermedad neurológica y otras patologías determinadas por una inflamación crónica.

Los investigadores descubrieron en 1997 la reelina, una proteína secretada en el cerebro, que posteriormente se comprobó que parecía ayudar a este órgano durante su desarrollo y a formar conexiones entre las células cerebrales durante la vida adulta. A medida que conocían mejor la reelina se dieron cuenta de que en el hígado se producía una gran cantidad de la misma y que las células que recubren los vasos sanguíneos son receptores para esta proteína.

Los niveles de reelina circulantes pueden estar asociados con la gravedad y la evolución de la EM

En 2016, una investigación realizada por el equipo del Dr. Joachim Herz, director del Center for Translational Neurodegeneration Research y profesor en el departamenteo de genética molecular, neurología y neuroterapéuticas y neurociencias en UTSW, reveló que reducir los niveles circulantes de reelina protegía a ratones de la aterosclerosis. Al analizar los mecanismos subyacentes a este fenómeno encontraron que la reelina parecía regular la producción de moléculas de adhesión en las paredes de los vasos sanguíneos que capturan monocitos en el torrente sanguíneo, un tipo de células inmunes que inducen inflamación.

Reducir los niveles de reelina para tratar la esclerosis múltiple

Para descubrir si la reelina desempeñaba un papel similar en otras enfermedades inflamatorias Herz, con la colaboración de Laurent Calvier, instructor en el departamento de genética molecular en UTSW, y sus colegas, investigaron sus posibles efectos en la esclerosis múltiple, una enfermedad neurodegenerativa que se estima que afecta a alrededor de 2,3 millones de personas en el mundo, en un estudio publicado en Science Translational Medicine.

Comenzaron por examinar las concentraciones de reelina en la sangre de pacientes con esclerosis múltiple recurrente-remitente, la forma más común de la enfermedad, y comprobaron que mientras las concentraciones de reelina eran más o menos las mismas en pacientes en remisión que en aquellos sin EM, las concentraciones estuvieron elevadas en los pacientes durante la fase de recurrencia, lo que sugiere que los niveles de reelina circulantes pueden estar asociados con la gravedad y la evolución de la EM, y que disminuir los niveles de reelina puede ser una nueva forma de tratar la esclerosis múltiple.

Reducir la capacidad de las células inmunes para provocar inflamación alterando los niveles de reelina podría constituir una nueva estrategia para tratar a los pacientes con EM

Estos científicos continuaron su investigación con ratones afectados por una enfermedad denominada encefalomielitis autoinmune experimental (EAE) que simula la EM humana. Cuando estos animales fueron modificados genéticamente de forma que podían controlar la producción de reelina, observaron que eliminar esta proteína alivia sustancialmente la parálisis típica de la enfermedad, o incluso la eliminaba por completo, en comparación con los ratones con niveles normales de reelina.

Los investigadores tuvieron más éxito previniendo la parálisis cuando los animales con EAE no modificados recibieron anticuerpos que inactivaron la reelina. Esta estrategia fue incluso más efectiva en los animales que ya habían manifestado síntomas de EAE –una situación que se asemeja aún más a la de los pacientes diagnosticados con EM– reduciendo la gravedad de la parálisis y promoviendo la curación.

Herz y Calvier sugieren que reducir la capacidad de las células inmunes para provocar inflamación alterando los niveles de reelina podría constituir una nueva estrategia para tratar a los pacientes con EM, una enfermedad para la que ya existen varios fármacos efectivos, que nunca han provocado efectos secundarios significativos. Además, añaden, reducir la reelina podría alterar el curso de otras patologías caracterizadas por la inflamación crónica, como la psoriasis, a enfermedad de Crohn y la artritis reumatoide.

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