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El insomnio, un efecto secundario adverso del ictus a largo plazo

Los pacientes que han sufrido un ictus tienen problemas de insomnio que pueden reducir su atención y su capacidad para reaprender habilidades clave, y aumentar el riesgo de que tengan fallos cognitivos.
Escrito por: Eva Salabert

01/06/2018

Persona con problemas de insomnio

Los pacientes del grupo ictus tardaron más en dormirse y presentaron una peor eficiencia del sueño.

Que las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV) experimentan dificultades para conciliar o mantener el sueño era un hecho conocido por los expertos, pero se sabía poco acerca de las señales cerebrales ocultas tras la mala calidad del sueño de estos pacientes, –especialmente cuando se reintegran a sus tareas cotidianas– y sobre el impacto que tiene sobre su calidad de vida, como somnolencia y fatiga durante el día.

Para comprender mejor este fenómeno, científicos de la Universidad de Surrey (Reino Unido), la Universidad de Friburgo (Alemania) y la Universidad de Berna (Suiza), han llevado a cabo un estudio, que se ha publicado en Scientific Reports, en el que han realizado un experimento de sueño profundo en el laboratorio para comparar las señales cerebrales de pacientes en la fase posterior al ictus (al menos un año después del episodio) con las de la población general.

Los problemas de sueño pueden afectar a la recuperación y a la calidad de vida de los pacientes de ictus, por lo que se deben tener en cuenta en la rehabilitación

Durante dos noches se evaluaron los patrones de sueño de todos los participantes con la prueba de la polisomnografía, lo que permitió a los investigadores comprobar que los pacientes del grupo ictus tardaban más en dormirse y presentaban una peor eficiencia del sueño –tiempo que permanecían dormidos en relación con el tiempo que pasaban en la cama– que aquellos que no habían tenido la enfermedad.

Menos siestas y más fallos cognitivos en los pacientes de ictus

El test de latencias múltiples de sueño (TLMS) mostró que los individuos que habían tenido un ACV eran menos propensos a echar siestas o a dormirse durante el día para compensar la falta de sueño nocturno, y que también tenían una mayor tendencia a cometer errores en test de atención que sus homólogos sanos, aumentando el riesgo de que experimentaran fallos cognitivos.

Los resultados del trabajo demostraron que aunque la eficiencia del sueño estaba reducida en los pacientes de ictus, el tiempo total de sueño era similar en ambos grupos, lo que sugiere que no es probable que lesiones en la zona del cerebro que regula los ciclos de sueño-vigilia sean la causa del insomnio. En opinión de los investigadores los problemas de sueño que experimentan estos pacientes se deben a la concurrencia de diversos factores, como una mayor tensión psicológica, dolor e incomodidad, a lo que habría que añadir la falta de actividad física.

Actualmente el sueño no se tiene en cuenta en las guías para la rehabilitación del ictus, por lo que Annette Sterr, profesora de Neurociencias cognitivas y Neuropsicología en la Universidad de Surrey, ha advertido de que su trabajo muestra que los problemas de sueño que presentan las personas que han sufrido un ACV pueden afectar a su total recuperación y a su calidad de vida, y que estos trastornos no deben ser subestimados, sino que hay que ayudar a estos pacientes a mejorar su descanso para favorecer su salud física y mental.

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