El 74% de las infecciones por delta se producen en fase presintomática

Que la variante delta del SARS-CoV-2 sea la dominante a nivel mundial se podría deber a que el 74% de las infecciones se producen en la fase presintomática, durante casi dos días en los que el paciente no tiene síntomas de COVID-19.
Escrito por: Eva Salabert

23/08/2021

Tubo para la recogida de una muestra sanguínea

Se considera que la variante delta del SARS-CoV-2 tiene una mayor capacidad de transmitirse entre las personas que otras variantes, y según un informe del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) “entre el 28 de junio y el 11 de julio de 2021 la variante delta fue dominante en la mayoría (19 países) de los 28 países que comunicaron información de secuenciación genética suficientemente completa”.

Para conocer las razones por las que esta variante se ha convertido en la dominante a nivel mundial, un nuevo estudio ha evaluado su potencial infectivo en un brote desencadenado en Guangdong (China), y ha encontrado que aquellos que se han infectado con la delta tienen más probabilidades de propagar el coronavirus antes de empezar a manifestar síntomas de COVID-19.

“Las personas que se habían infectado con la delta presentaban una carga viral más elevada que las que se habían infectado con la versión original del coronavirus”

En el estudio, que está pendiente de su revisión por pares y se ha publicado en un preprint en la revista Nature, se analizaron los datos de 101 personas que se infectaron con la variante delta en esta ciudad china entre mayo y junio de 2021, así como los de contactos cercanos a ellas. Se observó que en promedio los pacientes empezaron a tener síntomas al cabo de 5,8 días de haber contraído la infección con la delta y 1,8 días después de haber dado positivo por primera vez al ARN viral, por lo que durante casi dos días pudieron liberar dicho ARN antes de manifestar signos de la enfermedad.

Además, los investigadores comprobaron que las personas que se habían infectado con la delta presentaban concentraciones de partículas virales o carga viral más elevada que las que se habían infectado con la versión original del coronavirus. Según Bejamin Cowling, epidemiólogo de la Universidad de Hong Kong y coautor del estudio, “el virus está apareciendo más rápido y en mayores cantidades” y “es más difícil detenerlo”.

Los vacunados tienen un 65% menos riesgo de transmitir la delta

Los resultados del análisis mostraron que el 74% de los contagios debidos a la variante delta se produjeron durante la fase presintomática, lo que supone un mayor porcentae del que se daba con las anteriores variantes. Esta tasa tan elevada “ayuda a explicar cómo esta variante ha podido superar tanto al virus de tipo salvaje como a otras variantes para convertirse en la cepa dominante en todo el mundo”, ha afirmado Barnaby Young, médico especialista en enfermedades infecciosas del Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas de Singapur.

“Las vacunas Covid-19 siguen siendo efectivas y una parte vital de nuestra respuesta a la pandemia”

Los autores del estudio calcularon el 'número de reproducción básico' de la variante delta –que es el número promedio de personas a las que transmitirá el virus cada infectado en una población susceptible– y estimaron que esta mutación tiene un R 0 de 6,4, mucho más alto que el R 0 de 2-4 que se había estimado para el coronavirus original, explica Marm Kilpatrick, investigadora de enfermedades infecciosas de la Universidad de California, Santa Cruz, que señala: “Delta se mueve un poco más rápido, pero es mucho más transmisible”.

Aunque unos cuantos participantes experimentaron “infecciones revolucionarias” con la variante delta después de que se les administraran dos dosis de una vacuna contra el COVID de virus inactivado, la vacunación disminuyó su carga viral en el pico de la infección. Se comprobó que las personas vacunadas tenían un 65% menos probabilidades que las personas no vacunadas de infectar a otra persona. Aunque esta estimación se basó en un pequeño tamaño de muestra se trata de una reducción “significativa y tranquilizadora porque las vacunas Covid-19 siguen siendo efectivas y una parte vital de nuestra respuesta a la pandemia”, afirma Young.

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