La inmunidad al coronavirus duraría hasta 8 meses tras pasar COVID-19

Un estudio muestra que la inmunidad al coronavirus puede durar al menos ocho meses porque las células B del sistema inmune siguen reconociendo al SARS-CoV-2, lo que da esperanzas sobre la eficacia de las vacunas a largo plazo.
Escrito por: Eva Salabert

28/12/2020

Puño con guante de boxeo golpeando al coronavirus

Las personas que han superado el COVID-19 podrían mantener su inmunidad frente al SARS-CoV-2 durante un mínimo de ocho meses, según los resultados de un estudio realizado por científicos australianos que se ha publicado en Science Immunology, y que constituye la evidencia científica más sólida de la probabilidad de que las vacunas para prevenir la infección por coronavirus mantengan su eficacia durante un prolongado periodo de tiempo.

En algunos estudios previos se había encontrado que los anticuerpos contra el coronavirus generados por los pacientes con COVID-19 disminuían al cabo de unas semanas o un par de meses, lo que significaba que estas personas podían perder la inmunidad rápidamente. Pero los autores del nuevo trabajo han comprobado que células del sistema inmune llamadas células B de memoria "recuerdan" la infección por el virus, y si se vuelven a exponer a este patógeno desencadenan una respuesta inmunitaria protectora mediante la producción rápida de anticuerpos.

Las células B del sistema inmune siguen reconociendo al SARS-CoV-2

En la nueva investigación se analizó a 25 pacientes con COVID-19 a los que tomaron 36 muestras de sangre desde el día cuatro tras la infección hasta el día 242 después de la misma. Al igual que había sucedido en otros estudios, al observar únicamente la respuesta de anticuerpos se comprobaba que los anticuerpos contra el coronavirus empezaban a disminuir 20 días después de la infección.

Los anticuerpos contra el coronavirus empezaban a disminuir 20 días después de la infección, pero todos los pacientes continuaron teniendo células B de memoria que reconocían al SARS-CoV-2

Sin embargo, todos los pacientes continuaron teniendo células B de memoria que reconocían uno de los dos componentes del SARS-CoV-2: las proteínas de la nucleocápside y la espiga, y que estas células B de memoria específicas del virus estuvieron presentes de manera estable hasta ocho meses después de la infección.

Por ello, los investigadores han afirmado que "los resultados dan esperanzas sobre la eficacia de cualquier vacuna contra el virus, y también explican por qué ha habido tan pocos casos de reinfección genuina entre los millones de personas que han dado positivo por el virus en todo el mundo. Estos resultados son importantes porque muestran, definitivamente, que los pacientes infectados con el virus que provoca el COVID-19 de hecho conservan inmunidad contra el virus y la enfermedad".

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