Sólida respuesta de las células T ante el COVID-19 en asintomáticos

Las personas infectadas con el coronavirus que son asintomáticas generan una respuesta inmune de células T específicas del SARS-CoV-2 robusta y equilibrada, que las protege frente al COVID-19 y evita que desarrollen síntomas.
Escrito por: Eva Salabert

09/03/2021

COVID-19 asintomático y respuesta inmune

La respuesta del sistema inmune frente a la infección por coronavirus resulta clave tanto para desarrollar una enfermedad más o menos grave, como para adquirir inmunidad a largo plazo. El sistema inmunitario combate el COVID-19 a través de los anticuerpos IgG e IgM y las células T, y la generación de células T de memoria frente a la infección puede proteger a una persona durante años de futuros contagios.

Ahora, un nuevo estudio ha comprobado que una respuesta robusta y equilibrada de células T específicas del SARS-CoV-2, junto a los anticuerpos, evita que algunas de las personas que se infectan con el virus desarrollen síntomas, lo que significa que las personas infectadas con SARS-CoV-2 asintomáticas generan una respuesta inmune celular específica del virus muy eficaz, que las protege frente al COVID-19.

En la investigación, que ha sido realizada por científicos de la Escuela de Medicina Duke-NUS y la Escuela de Salud Pública Saw Swee Hock de NUS (Singapur), compararon la respuesta de las células T en 85 pacientes asintomáticos y 75 con síntomas, que habían contraído la infección más o menos al mismo tiempo.

“Las infecciones asintomáticas pueden proporcionar la clave para comprender cómo el sistema inmunológico puede controlar el virus sin desencadenar procesos patológicos”

Los participantes asintomáticos eran hombres procedentes de un grupo de trabajadores que residían en una estancia muy poblada en Singapur, donde el coronavirus se propagaba activamente. Los pacientes con síntomas se seleccionaron entre grupos hospitalizados con COVID entre leve y grave, que habían sido registrados y analizados por el Hospital General de Singapur, el Hospital Universitario Nacional y el Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas.

Respuesta inmune frente al SARS-CoV-2

Los investigadores emplearon una prueba denominada ensayo rápido de activación de células T en sangre total para estudiar tanto la cantidad, como las características de la respuesta de las células T, lo que les permitió obtener una imagen de la inmunidad celular de los dos grupos de pacientes. Descubrieron así que la frecuencia con la que las células T reconocían diferentes proteínas virales del coronavirus era parecida en ambos tipos de pacientes (sintomáticos y asintomáticos), pero que sus características eran distintas, ya que los asintomáticos generaban mayores cantidades de IFN gamma e IL-2, que son importantes para el control viral.

La Dra. Nina Le Bert, investigadora principal del Programa de Enfermedades Infecciosas Emergentes (EID) de Duke-NUS y coautora del estudio –que se ha publicado en Journal of Experimental Medicine– ha explicado que “las infecciones asintomáticas pueden proporcionar la clave para comprender cómo el sistema inmunológico puede controlar el virus sin desencadenar procesos patológicos”.

Los pacientes de COVID-19 asintomáticos generaban mayores cantidades de IFN gamma e IL-2, que son importantes para el control viral

Otro de los autores del trabajo, el profesor Antonio Bertoletti, del programa EID de Duke-NUS, ha destacado que “más y más estudios sugieren que las células T pueden desempeñar un papel protector en la enfermedad COVID-19. Sería una buena noticia para los pacientes saber que están desarrollando una respuesta inmune celular eficiente después de una infección libre de síntomas. Nuestro estudio abre la puerta para más pruebas de células T a gran escala, que podrían igualar la velocidad de las pruebas de anticuerpos”.

Personas con preinmunidad frente al coronavirus

Otra de las posibilidades que están estudiando los científicos es que haya individuos que cuenten con una preinmunidad que les proteja contra la infección por coronavirus. Ello explicaría, por ejemplo, por qué hay personas que han convivido con pacientes diagnosticados con COVID-19 y no se han contagiado.

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Las Américas (UDLA) ha encontrado “células T de memoria” en personas sin exposición comprobada al SARS-CoV-2, lo que indica que puede haber una relación entre la presencia de estas células inmunes y menos probabilidades de contagiarse o de sufrir una infección grave. Los resultados del trabajo, que se ha publicado en International Journal of Infectious Diseases, sugieren que una parte de la población podría tener una preinmunidad que la protegiera frente al virus.

“Esta “pre-inmunidad” podría estar relacionada con una baja probabilidad de contagio o, en caso de un contagio, una probabilidad más baja de desarrollar una enfermedad sintomática”

En este caso los investigadores seleccionaron a 17 individuos que se mantuvieron en estricto aislamiento durante la pandemia y les sometieron a pruebas de anticuerpos que confirmaron que ninguno había estado en contacto con el coronavirus ni presentaba anticuerpos específicos contra el SARS-CoV-2. Más tarde se les hizo una prueba para detectar la posible presencia de células T de memoria que mostraría una respuesta de su sistema inmune contra este virus, y se observó así que a pesar de que ninguno se había contagiado con el SARS-CoV-2, ocho de ellos (el 45%) tenían células T de memoria, que se activan cuando un individuo entra en contacto con el patógeno.

Según ha explicado Jacobus de Waard, profesor en la UDLA y director del estudio, “esta “pre-inmunidad” podría estar relacionada con una baja probabilidad de contagio o, en caso de un contagio, una probabilidad más baja de desarrollar una enfermedad sintomática”. Respecto al hecho de que individuos no contagiados tengan células T, de Waard opina que podría deberse a que estas personas hubieran estado expuestas a otros virus similares, y a la capacidad del sistema inmune para recordar otros cuatro tipos de coronavirus que llevan mucho tiempo circulando y causan infecciones leves del tracto respiratorio superior, como el catarro.

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