Nueva evidencia de inmunidad persistente tras superar el COVID-19

Un estudio en profesionales sanitarios infectados por coronavirus revela que incluso los asintomáticos o con síntomas leves de COVID-19 desarrollaron algún tipo de inmunidad al SARS-CoV-2, que se mantuvo durante meses.
Escrito por: Eva Salabert

04/01/2021

Inmunidad persistente tras superar el COVID-19

Los científicos siguen encontrando evidencias de que muchas de las personas que han contraído la infección por coronavirus desarrollan inmunidad contra el SARS-CoV-2 y esta se mantiene durante meses tras superar la enfermedad, incluso en el caso de no haber manifestado síntomas o de que estos fueran leves. De hecho, un nuevo estudio que se ha publicado en Science Immunology ha comprobado que dicha inmunidad persiste hasta cuatro meses después de haber superado un COVID-19 leve o asintomático.

El estudio ha sido realizado por investigadores de la Queen Mary University of London, la Imperial College London y la University College London, entre otros, que analizaron las respuestas de anticuerpos y células T en 136 profesionales sanitarios de Londres con una infección leve o asintomática por SARS-CoV-2 y encontraron que el 89% de los individuos analizados portaban anticuerpos neutralizantes 16-18 semanas tras la infección.

En el 66% de los sanitarios analizados “los niveles de anticuerpos protectores son altos y esta sólida respuesta de anticuerpos se complementa con células T que reaccionan a varias partes del virus"

Observaron, además, que la mayoría de estas personas también tenían células T capaces de identificar numerosas partes diferentes del virus. Estas respuestas inmunitarias no siempre aparecían unidas, ya que algunos de los sanitarios mostraban inmunidad de células T pero no tenían anticuerpos, y viceversa.

Inmunidad al coronavirus incluso en asintomáticos

Joseph Gibbons, asistente de investigación postdoctoral en la Queen Mary ha declarado que su estudio “revela que cuatro meses después de la infección, alrededor del 90% de las personas tienen anticuerpos que bloquean el virus”, y añade que, lo “más alentador” es que en el 66% de los trabajadores sanitarios analizados “los niveles de estos anticuerpos protectores son altos y esta sólida respuesta de anticuerpos se complementa con células T que reaccionan a varias partes del virus". "Esta es una buena noticia –afirma Gibbons–, ya que “significa que si ha sido infectado, es muy probable que haya desarrollado anticuerpos y células T que pueden brindar cierta protección si se encuentra con el virus nuevamente”.

Los investigadores comprobaron que aunque las respuestas de anticuerpos protectores por lo general se complementaban con una respuesta de células T, más de la mitad de los trabajadores sanitarios tenían respuestas de anticuerpos y células T no coincidentes, y no produjeron una respuesta de células T específica a las proteínas que se encuentran en el exterior de la capa del coronavirus.

Aunque están apareciendo nuevas variantes del coronavirus, se espera que la gran mayoría del reconocimiento inmunológico se mantenga a pesar de ello

Observaron también que las respuestas de las células T solían ser más elevadas en los que manifestaron síntomas clásicos de COVID-19, mientras que en los que experimentaron una infección asintomática la inmunidad de células T era más débil que en los que sufrieron la infección sintomática, pero las respuestas de anticuerpos neutralizantes eran equivalentes.

El nuevo estudio aporta nuevas esperanzas sobre la eficacia de la vacunación porque sugiere que incluso tras una infección leve los afectados portan inmunidad de anticuerpos y células T frente a muchas partes del virus, conocidas como epítopos. Y aunque están apareciendo nuevas variantes del coronavirus, los cambios no se producen necesariamente dentro de estos epítopos, por lo que se espera que la gran mayoría del reconocimiento inmunológico se mantenga a pesar de las variantes.

Corinna Pade, investigadora científica postdoctoral en Queen Mary ha explicado que este estudio “en casos asintomáticos y leves brinda una visión positiva de la durabilidad de la inmunidad al SARS-CoV-2 después de cuatro meses de infección”. La experta señala que un elevado porcentaje de individuos “tiene una fuerza conjunta de anticuerpos fuertes que evitan que el virus ingrese, junto con las respuestas de las células T a varias partes del virus para interferir con su supervivencia”.

Y añade que se trata de “un hallazgo importante, ya que los síntomas de COVID-19 leves o incluso nulos es muy común y representativo de la mayoría de las infecciones en la comunidad. Respuestas inmunes tan abundantes también dan esperanza para la eficacia duradera de las vacunas".

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