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La obesidad en la adolescencia daña los huesos para siempre

Padecer obesidad en la adolescencia, etapa en la que se alcanza el pico de masa ósea, provoca un daño crónico e irreversible en los huesos y aumenta el riesgo de sufrir fracturas durante toda la vida adulta, según un estudio.
Adolescente obeso

La obesidad en la adolescencia también repercute negativamente sobre los niveles de vitamina D.

24 de Noviembre de 2016

Padecer obesidad durante la adolescencia tiene consecuencias negativas permanentes para la salud de los huesos, que sufrirán un deterioro a causa del exceso de peso que aumentará el riesgo de fracturas durante el resto de la vida, según ha revelado un estudio realizado por científicos del Hospital General de Massachusetts de Boston (Estados Unidos).

En la primera fase de la investigación, cuyo objetivo es estudiar la relación entre la obesidad en la adolescencia y la estructura ósea, han participado 23 adolescentes con una media de 17 años de edad y un promedio de 44 kg/m² de IMC (índice de masa corporal). Los investigadores emplearon un tipo especial de tomografía computarizada para evaluar la densidad mineral ósea, y absorciometría con rayos X para analizar la composición corporal de los participantes.

La masa visceral libera sustancias que favorecen una inflamación crónica que, a su vez, estimula la formación de osteoclastos, células involucradas en la destrucción de los huesos

De esta forma, pudieron comprobar también la masa magra o libre de grasa (en huesos y músculos), y la grasa que rodea los órganos en el interior del cuerpo (masa grasa visceral). Los resultados del trabajo asociaron la masa grasa visceral con una mayor porosidad del tejido óseo cortical y la masa magra, por el contrario, se relacionaba con una mayor densidad del tejido óseo trabecular o esponjoso.

Como ha explicado Miriam A. Bredella, que ha dirigido el trabajo, la masa grasa visceral libera sustancias que favorecen una inflamación crónica que, a su vez, estimula la formación de osteoclastos, células involucradas en la destrucción de los huesos. Otra consecuencia negativa del exceso de peso es que la vitamina D, clave en la regeneración ósea, es liposoluble y resulta atrapada por las células de grasa.

Esta experta afirma que aunque al llegar a la edad adulta el peso se normalice, hay que tener en cuenta que durante la adolescencia se alcanza el pico de masa ósea, lo que significa que perder esta masa en esta fase de la vida es un grave problema con repercusiones a largo plazo. Para prevenir el deterioro de los huesos, concluye, es imprescindible que los adolescentes sigan una dieta saludable, rica en calcio y vitamina D, realicen ejercicio físico regularmente, y eviten el sobrepeso.

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