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Un IMC alto en la adolescencia aumenta el riesgo de infarto prematuro

Los chicos adolescentes con un índice de masa corporal (IMC) elevado tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir un ataque al corazón antes de los 65 años de edad, según un estudio con más de un millón y medio de varones.
Escrito por: Eva Salabert

04/09/2019

Adolescente con problemas de obesidad y riesgo de infarto

Una nueva investigación que se ha presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología ha encontrado un vínculo entre el índice de masa corporal (IMC) en la adolescencia y las probabilidades de sufrir un ataque cardíaco al llegar a la edad adulta, en el caso de los varones.

En el estudio se analizaron los datos de 1 668 921 hombres nacidos en Suecia entre 1950 y 1987, que se enrolaron en el servicio militar a los 18 años, momento en el que fueron sometidos a rigurosos exámenes físicos y psicológicos, como la medición del IMC, la presión arterial y el cociente intelectual, así como pruebas cardiovasculares y musculares.

Los jóvenes con obesidad severa (con un IMC de 35 o mayor) tenían un 3,5 más probabilidades de sufrir un ataque al corazón antes de cumplir 65 años

Estos hombres fueron seguidos entre 1969 y 2016, y los investigadores emplearon registros de pacientes y fallecimientos para averiguar cuántos de ellos habían experimentado ataques cardíacos fatales o no fatales a lo largo de su vida. Comprobaron así que la población estudiada sufrió un total de 22412 ataques al corazón, que se produjeron a una media de edad de 50 años (y como máximo a los 64 años).

El riesgo aumentaba a partir de un IMC de 20 kg/m2

El aumento del índice de masa corporal a los 18 años se asoció con un elevado riesgo de sufrir un ataque cardíaco antes de los 65 años, incluso tras ajustar factores como la edad, el año de reclutamiento, las comorbilidades de partida, la educación parental, la presión arterial, el cociente intelectual, la fuerza muscular y la capacidad física.

El incremento del riesgo comenzaba con un IMC de 20 kg/m2 –un nivel considerado normal– y se incrementaba gradualmente, alcanzando casi un 3,5 más probabilidades de ataque al corazón en los jóvenes con obesidad severa (aquellos con un IMC de 35 o mayor). En comparación con los jóvenes con un IMC de 18,5 a 20 kg/m2, las tasas de riesgo de ataque cardíaco fueron 2.64 y 3.05 para los individuos con un IMC de entre 27,5 y 29,9, y aquellos con un IMC de 30 a 34,9, respectivamente.

La Dra. María Aberg, de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), y autora del trabajo, ha explicado que es posible que el hecho de que el riesgo comience incluso con un IMC considerado saludable podría deberse a una alteración en el metabolismo de los lípidos, la inflamación y el estrés oxidativo, que contribuyan a la aparición de aterosclerosis con un IMC superior a 20.

La experta ha añadido que los resultados del estudio confirman la asociación entre el exceso de peso en la adolescencia y los problemas de salud del corazón más adelante en la vida adulta, y que es urgente que los padres, y los responsables de educación y políticas sanitarias, adopten medidas para erradicar la epidemia de sobrepeso y obesidad en niños y jóvenes.

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