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El corta-pega genético (CRISPR-Cas9) reduce síntomas de autismo

Una nueva técnica –CRISPR-Gold–, basada en la conocida como corta-pega genético, ha permitido disminuir el comportamiento repetitivo característico del autismo en ratones con una forma de síndrome de X frágil.
Escrito por: Eva Salabert

02/07/2018

Niño con autismo

La inyección de CRISPR-Gold consiguió deshabilitar el gen para mGluR5.

Un equipo de investigadores de la Universidad de California, Berkeley (EE.UU.) ha desarrollado una técnica, que han bautizado como CRISPR-Gold, que les ha permitido editar el gen de un receptor de neurotransmisores y disminuir el comportamiento repetitivo característico de los trastornos del espectro autista (TEA), en ratones con una forma de síndrome de X frágil (SXF).

Se trata de la primera vez que se ha conseguido editar un gen causal del autismo en el cerebro y comprobar que se reducían las manifestaciones del comportamiento, según ha declarado Hye Young Lee, profesora asistente de Fisiología Celular e Integradora en la Universidad de Centro de Ciencias de la Salud de Texas en San Antonio (EE.UU.), y directora del estudio.

Usando nanopartículas de oro en vez de virus es posible controlar la cantidad que se inyecta, y limitar los efectos secundarios del empleo de Crispr

El síndrome de X frágil, al estar causado por un solo gen, facilitaba la exploración de sus causas y posibles tratamientos, y por ello se eligió a modelos animales de esta patología, ya que los trastornos del espectro autista, aunque también de origen genético, se atribuyen a varias causas.

Nanopartículas de oro en vez de virus para editar genes

Los autores del trabajo, que se ha publicado en Nature Biomedical Engineering, afirman que la nueva técnica que han empleado tiene más ventajas que la CRISPR-Cas9 porque, por ejemplo, no necesita utilizar virus y, de hecho, se demostró que inyectar nanopartículas de oro en su lugar para administrar la enzima Cas9, logró eliminar el gen causante de la enfermedad y proporcionar efectos terapéuticos.

Lee ha explicado que si se utiliza un virus para inyectar ADN CRISPR no es posible controlar la cantidad de proteína Cas9 y ARN guía que se expresan, lo que supone un problema porque el gen sigue expresando la enzima Cas9 y esto conduce al corte aleatorio de otros genes. Sin embargo, continúa el experto, con la técnica CRISPR-Gold sí son capaces de controlar la cantidad que desean inyectar, lo que probablemente limitará los efectos secundarios del empleo de CRISPR.

Para realizar el ensayo en los ratones con SXF les inyectaron CRISPR-Gold con Cas9 en el cuerpo estriado del cerebro, un área involucrada en la formación de hábitos, y asociada a los comportamientos repetitivos característicos de los TEA. El tratamiento logró deshabilitar el gen para mGluR5, que interviene en la comunicación neuronal, y que se encuentra desregulado en el SXF. De esta forma, el comportamiento repetitivo de los ratones, que incluía excavaciones obsesivas y saltos reiterados en el aire, disminuyó. En concreto, la excavación se redujo un 30%, y los saltos un 70%.

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