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Asocian ser alto con mayor riesgo de tromboembolismo venoso

Tener una mayor estatura aumenta el riesgo de desarrollar una trombosis venosa y, según un estudio, la probabilidad de sufrir este trastorno circulatorio se reduce hasta un 65% en los hombres que miden menos de 1,60 m.
Persona muy alta

Al parecer, las personas altas tienen una peor circulación sanguínea.

14 de Septiembre de 2017

Una investigación asocia la altura de una persona con su riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos en las venas, y señala que ser de elevada estatura incrementa el riesgo de sufrir un tromboembolismo venoso. Para realizar el estudio, que se ha publicado en la revista de la American Heart Association, Circulation: Cardiovascular Genetics, los investigadores analizaron los datos de más de dos millones de hermanos suecos.

Los resultados de este trabajo indican que el riesgo de experimentar una trombosis venosa se reduce un 65% en los hombres que miden menos de 1,60 m, en comparación con los que miden 1,88 m o más. En el caso de las mujeres, aquellas que se encontraban embarazadas por primera vez tuvieron un 69% menos probabilidades de sufrir este trastorno circulatorio si medían menos de 1,55 m, en comparación con las que tenían una estatura de 1,83 m o más.

La presión gravitacional es mayor en las venas de las piernas de las personas más altas, lo que puede dificultar el flujo sanguíneo, o detenerlo temporalmente

La estatura, factor de riesgo de trombosis venosa

La enfermedad tromboembólica venosa es una de las principales causas de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, y sus factores de riesgo más habituales son haber sido sometido a una intervención quirúrgica, encontrarse hospitalizado o inmovilizado, o padecer cáncer. Las mujeres también tienen más probabilidades de sufrir esta patología durante el embarazo, o si toman anticonceptivos hormonales, o tratamientos con estrógenos para aliviar los síntomas de la menopausia.

Bengt Zöller, profesor asociado en la Universidad de Lund y el Hospital Universitario de Malmö (Suecia), y principal investigador de este trabajo, ha explicado que la gravedad podría influir en la asociación entre la estatura más elevada y un incremento en el riesgo de desarrollar trombos. El experto sugiere que esto podría deberse a que las venas de las piernas son más largas cuanto más alta es la persona, lo que aumenta la superficie en la que se puede producir el problema. Además, la presión gravitacional también es mayor en las venas de las piernas de los individuos con mayor estatura, lo que puede dificultar el flujo sanguíneo, o detenerlo temporalmente.

Aunque el estudio se limitó a la población sueca, y no incluyó algunos datos relevantes, como el estilo de vida de los participantes durante su infancia, o los hábitos de sus progenitores (dieta, consumo de tabaco, práctica de ejercicio físico…), Zöller opina que sería conveniente incluir la estatura como un factor más, similar al sobrepeso, a la hora de evaluar el riesgo que tiene una persona de desarrollar trastornos de la circulación sanguínea.

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