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Toracoscopia
La toracoscopia es una técnica médica que consiste en introducir endoscopios a través de pequeñas incisiones en la pared del tórax para explorar órganos internos, como los pulmones, y realizar operaciones quirúrgicas.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología
Dibujo muestra cómo se hacen las incisuras en la pared abdominal

El cirujano realizará tres incisuras en la pared abdominal

En primer lugar se te citará en la consulta del cirujano torácico, quien valorará la enfermedad o alteración que presentas y si eres candidato a someterte a una toracoscopia. Te realizará un examen físico y te hará algunas preguntas. Es importante que le comuniques si fumas, y si es así deberás abandonar el tabaco varias semanas antes de la cirugía. En esa consulta te dirán qué medicamentos puedes tomar.

Cuando llegues al hospital el día de la cirugía pasarás a la antesala a quirófano, donde te anestesiarán para que no sientas ningún dolor durante toda la intervención. La anestesia será casi siempre general, por lo que estarás dormido y no recordarás nada después; en algunos pocos casos se realiza bajo anestesia local. Después se desinfectará la pared torácica y se cubrirá con una sábana quirúrgica con la que se limita la zona del tórax que se interviene. Normalmente te colocarán de lado, con un brazo levantado para tener acceso a la caja torácica cómodamente.

El cirujano realizará tres incisuras en la pared abdominal por las que introducirá la cámara, el gas que hincha el interior de la caja torácica, y otros instrumentos como pinzas o bisturís. Antes de eso, el pulmón del lado a operar se desinflará y no se permitirá el paso de aire en su interior. La cámara permite observar el interior del tórax, y el gas que se introduce es dióxido de carbono, igual que en la laparoscopia.

Una vez dentro, el cirujano podrá estudiar y explorar bien los pulmones, la pleura y los ganglios asociados. La técnica a realizar estará planeada antes de la cirugía, pero es frecuente que durante la misma se cambie de opinión por encontrar hallazgos que han pasado desapercibidos en la tomografía computarizada o resonancia magnética. Durante la cirugía el cirujano principal estará asistido por al menos otro cirujano más, y una enfermera que le aportará el material necesario. El anestesista estará en todo momento en quirófano atento a que tus constantes vitales estén bien.

La intervención se graba en vídeo para que el cirujano pueda volver a verla, y también para que otros puedan aprender. Si es necesario sacar algún trozo del interior del tórax se puede meter en bolsitas de plástico que después se extraen a través de una incisura más grande. Así es como se quitan los nódulos pulmonares solitarios o se hacen resecciones amplias de los pulmones. También así se cogen ganglios sospechosos de tener metástasis o infecciones.

Cuando la intervención termina, se extraen todos los instrumentos y las incisiones se cierran con puntos simples que se tapan con vendajes o apósitos. Siempre dejarán un tubo que sirve de drenaje de posibles sangrados internos o líquido intersticial inflamatorio.

Complicaciones de la toracoscopia

La toracoscopia es una técnica segura y muy usada hoy en día, pero no está exenta de riesgos, como sucede en todas las operaciones quirúrgicas. Las complicaciones más frecuentes son:

  • Sangrado a través de las incisiones o dentro de la cavidad del tórax.
  • Tromboembolismo pulmonar, por coágulos que viajan de las piernas a los pulmones.
  • Infecciones de la herida quirúrgica en el postoperatorio; el antibiótico antes de la operación las evita en gran parte.
  • Daño durante la operación de arterias, venas o árbol bronquial.
  • Problemas provocados por la anestesia general (alergias, problemas respiratorios).
  • Dificultad para que el pulmón se expanda, por acúmulo de sangre (hemotórax) o de aire (neumotórax).
  • Neumonía.

Actualizado: 30 de Mayo de 2018

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