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Sigmoidoscopia
La sigmoidoscopia permite visualizar la parte baja del intestino grueso, el sigma y recto, introduciendo un endoscopio a través del ano. En caso necesario, este estudio inicial se ampliará con una colonoscopia.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Cuándo se hace una sigmoidoscopia

Intestino grueso

Con la sigmoidoscopia se pueden diagnosticar patologías inflamatorias

Se realiza una sigmoidoscopia cuando se quiere estudiar el interior del intestino grueso, desde el canal anal hasta el sigma, pasando por el recto. Con la simple visión directa se pueden diagnosticar enfermedades inflamatorias o tumorales. Las indicaciones más frecuentes de la sigmoidoscopia son:

  • Diarreas o estreñimiento: los cambios en el ritmo intestinal de forma intermitente pueden deberse a enfermedades inflamatorias intestinales (como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn). La sigmoidoscopia puede identificar áreas de inflamación que justifiquen esas alteraciones.
  • Hemorragia: se puede realizar una sigmoidoscopia para identificar el origen del sangrado con las heces. Puede deberse a hemorroides, fisuras, heridas, o tumores. Si no se observa un punto sangrante se debe valorar realizar una colonoscopia.
  • Dolor de abdomen: el dolor intenso puede deberse a patologías del aparato intestinal; si se acompaña de otros síntomas puede ser la presentación inicial de la enfermedad de Crohn. La sigmoidoscopia podría identificar la inflamación local.
  • Pérdida de peso: perder peso puede estar en relación con malabsorción intestinal (diarreas infecciosas o enfermedad inflamatoria intestinal) o cáncer. Puede ser útil para detectar cáncer, pero no sirve para la prevención del cáncer porque para ello se debe estudiar todo el colon en su totalidad.

Actualizado: 14 de Mayo de 2018

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