El desarrollo y la función de los testículos pueden verse afectados negativamente como consecuencia de la exposición a determinados contaminantes medioambientales, como se ha comprobado en una investigación que han llevado a cabo científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que han contado con la colaboración de un grupo de investigadores de la Universidad de Utrecht (Holanda).

PUBLICIDAD

Los investigadores seleccionaron diversos compuestos que están clasificados como disruptores endocrinos porque tienen la capacidad de interferir en el sistema endocrino y tener efectos sobre la función reproductiva, y sometieron a ratones machos a una exposición a estas sustancias durante el desarrollo embrionario, utilizando para ello dosis superiores a las que se considera que pueden afectar a los seres humanos.

Ciertas sustancias pueden afectar a los testículos en etapas precoces del desarrollo embrionario y ocasionar trastornos que influyan sobre la fertilidad de los varones

Las sustancias empleadas, que se pueden encontrar en ciertos pesticidas, cosméticos, plásticos y alimentos, y se utilizaron en distintas dosis, fueron ftalato (un plastificador), bisfenol A (que se utiliza para fabricar plásticos), zearalenona (que es una toxina que se encuentra en algunos cereales), estradiol (una hormona sexual femenina) y lindano (un plaguicida).

PUBLICIDAD

Los datos de la investigación mostraron que estas sustancias pueden afectar a los testículos en etapas precoces del desarrollo embrionario y ocasionar trastornos que influyan sobre la fertilidad de los varones. Uno de los autores del estudio, Jesús del Mazo, del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, ha explicado que se ha observado un aumento de alteraciones en el desarrollo testicular y en la función de los testículos –en animales y en humanos– en varios estudios epidemiológicos.

El experto añade que se ha producido un incremento de la incidencia de cáncer de testículos en hombres jóvenes, y un aumento de malformaciones genitales, además de una progresiva disminución de la calidad y la cantidad del esperma, todos ellos trastornos asociados con los disruptores endocrinos.

PUBLICIDAD

Los autores del trabajo esperan que sus conclusiones sirvan para incentivar nuevos estudios que contribuyan a identificar biomarcadores moleculares de toxicidad reproductiva para evitar los posibles efectos indeseados de este tipo de sustancias.

Actualizado: 3 de septiembre de 2020

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD