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La causa principal de formación del hígado graso es la captación de los ácidos grasos libres y su depósito en el hígado. Si esta situación evoluciona y se produce un fenómeno inflamatorio hepático, se produce la esteatohepatitis, pudiendo progresar a cirrosis si la inflamación crónica se transforma en fibrosis. El mecanismo de filtro del hígado se vería alterado en fases muy avanzadas.

Como hemos comentado, frecuentemente el hígado graso está asociado al alcoholismo crónico, pero hay otras causas que originan el trastorno, así como diversos factores de riesgo que incrementan las posibilidades de padecerlo como:

  • Diabetes mellitus: ocurre en la mitad de los pacientes con DM tipo II.
  • Obesidad: el 60-90% de las personas con obesidad importante acaban desarrollando esteatosis hepática.
  • Hipertrigliceridemia
  • Síndrome metabólico y resistencia a la insulina. El aumento de ácidos grasos libres en estas situaciones conlleva un mayor acúmulo de estos en vísceras, como el hígado fundamentalmente, y a nivel muscular.
  • Diverticulosis: presencia de divertículos en el intestino.
  • Antecedentes familiares de esteatosis hepática.
  • Hepatitis C crónica.
  • Nutrición deficiente: se han descrito casos de esteatosis en pacientes con inanición prolongada y con malnutrición proteico-calórica.
  • Fármacos: tetraciclinas por vía intravenosa, corticosteroides, tamoxifeno, metotrexato, ácido valproico, etc.
  • Exposición a agentes tóxicos: como el tetracloruro de carbono (que se usa como líquido refrigerante).
  • Síndrome de la apnea del sueño
  • Hipotiroidismo.
  • Embarazo: esteatosis hepática aguda del embarazo, una complicación muy rara y cuya causa se desconoce.

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