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Nueva diana terapéutica evita que el hígado graso evolucione a cáncer

Inhibir la acumulación y activación de las plaquetas con un tratamiento anti-plaquetario logra frenar la progresión del hígado graso no alcohólico a cirrosis y cáncer de hígado, según demuestra un estudio animales.
Escrito por: Eva Salabert

05/04/2019

Hombre con problemas de obesidad e hígado graso

La esteatosis hepática no alcohólica (EHNA) –popularmente conocida como hígado graso– consiste en la acumulación de grasa en las principales células del hígado, los hepatocitos, y cuando provoca una progresiva inflamación y fibrosis de este órgano –o esteatohepatitis– puede desencadenar cirrosis, e incluso un carcinoma hepatocelular (que supone el 90% de los tumores primarios de hígado).

Se estima que el 20-25% de la población europea y norteamericana padece hígado graso, y que una cuarta parte de estos pacientes desarrollará esteatohepatitis. Ahora, un estudio ha identificado una nueva diana terapéutica para combatir la esteatohepatitis, al demostrar que la acumulación y la activación de las plaquetas desempeña un papel clave en la evolución de la esteatohepatitis, y que inhibir este proceso evita la progresión de esta enfermedad a cáncer de hígado.

La investigación –que se ha publicado en Nature Medicinese ha realizado con modelos animales y ­ha sido coordinada por Mathias Heikenwälder, investigador del Centro de Investigación del Cáncer de Heidelberg, y en ella también han participado Josep M. Llovet, jefe del grupo de investigación traslacional en oncología hepática del IDIBAPS y Roser Pinyol, investigadora del mismo grupo del IDIBAPS.

Tratamiento antiplaquetario para prevenir la esteatohepatitis

Los investigadores observaron que el número de plaquetas y su activación y agregación se incrementan significativamente en la esteatohepatitis y que administrar un tratamiento con antiagregantes plaquetarios –aspirina y clopidogrel– a los ratones lograba frenar la progresión de la enfermedad y prevenir el desarrollo de esteatohepatitis, cirrosis o cáncer hepático, mientras que el tratamiento con antiinflamatorios tradicionales no evitó que los animales desarrollasen cáncer de hígado.

Un tratamiento con antiagregantes plaquetarios lograba frenar la progresión de la enfermedad y prevenir el desarrollo de esteatohepatitis y cáncer de hígado

Comprobaron, además, que en los hígados de pacientes con esteatohepatitis no alcohólica también hay un mayor número de plaquetas en comparación con los de individuos sanos, lo que sugiere que administrar antiagregantes plaquetarios podría ser un tratamiento efectivo para evitar la progresión de la enfermedad. En concreto, los autores del trabajo proponen una diana terapéutica selectiva, el receptor de las plaquetas GPIbα que, como ha explicado Roser Pinyol, “si se bloquea tiene un efecto antiagregante y no se produce la activación inflamatoria en el hígado”.

La EHNA constituye la patología hepática crónica más frecuente en los países desarrollados, a consecuencia de un estilo de vida caracterizado por el sedentarismo y una dieta inadecuada que favorecen la aparición de enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2 o el síndrome metabólico, que son sus principales factores de riesgo.

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