En el caso de los síntomas de la rinitis no es fácil distinguir de qué tipo se trata, pues sus manifestaciones pueden ser idénticas sea alérgica (fiebre del heno) o no alérgica. Sólo en la diferenciación entre rinitis agudas y crónicas existirá el dato del tiempo de evolución para identificarlas. Así, los síntomas de una rinitis aguda puntual pueden durar entre cuatro y diez días siguiendo el tratamiento adecuado.  

El síntoma más común de la rinitis alérgica es la obstrucción nasal, con sensación de ocupación de las fosas nasales por contenido mucoso. En la mayoría de los casos éste es líquido, necesitando con frecuencia su secado con pañuelos. Esto provoca irritación de las alas de la nariz, con aspecto enrojecido y sensación de escozor.

En muchos casos lleva asociado el picor de ojos y enrojecimiento de la conjuntiva, estornudos y tos irritativa, que se debe bien al goteo por la faringe de moco, o bien por irritación de la mucosa faríngea.

En ocasiones también se identifica en las personas afectadas por rinitis una voz alterada llamada nasal, por la interferencia del moco con el sonido de la voz a nivel nasal o laríngeo. Puede existir una sensación de dificultad respiratoria en casos severos, sobre todo al tumbarse, lo que interrumpe el descanso con frecuencia.

La formación de costras en la mucosa nasal suele observarse en los casos de rinitis crónica atrofia (ocena), acompañada de un olor desagradable.

Los pacientes alérgicos presentan el conocido como ‘saludo alérgico’ que consiste en que el individuo se frota la nariz elevando la punta de esta y arrugando las alas de la nariz.

Cuando estos síntomas de rinitis se prolongan en el tiempo y se mantienen incluso durante la noche pueden interferir en la capacidad de conciliar el sueño generando otros síntomas como cefalea, dificultad de concentración, etcétera.

Creado: 27 de abril de 2016

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