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Tercera edad
Compañeros de piso intergeneracionales
Jóvenes y mayores compartiendo piso sin que entre ellos exista un vínculo o relación de parentesco. 'Homeshare' es una iniciativa cada vez más frecuente por los beneficios que reporta a ambas generaciones.
Escrito por Inma D. Alonso, Periodista experta en salud y bienestar

Requisitos para una buena convivencia entre mayores y jóvenes

Una joven limpia el polvo bajo la supervisión de su 'anfitriona'

Para prevenir problemas lo mejor es fijar desde el primer momento una serie de normas sobre las que se pongan las bases de la convivencia.

La convivencia nunca suele ser fácil. No lo es con tu pareja, tampoco entre familiares, y mucho menos lo es entre dos personas que no se conocen de nada y entre las que hay, además, una gran diferencia generacional, como sucede en el caso concreto del homeshare.

Por ello, el primer paso antes de decidirse a compartir vivienda es que tanto los jóvenes como los adultos mayores entiendan y acepten estas diferencias generacionales para que haya las menos fricciones posibles en el día a día. Algunas cuestiones en las que suele ser habitual que existan diferencias son, por ejemplo, los horarios y rutinas, los hábitos alimenticios, o el tiempo de estudio (en el caso de los estudiantes), ocio y descanso.

En este sentido, lo mejor es fijar desde el primer momento una serie de normas sobre las que se pongan las bases de la convivencia; esto es, horarios de comida y turnos de cocina, días de limpieza, actividades conjuntas, etcétera.

Uno de los aspectos que puede resultar hasta cierto punto complicado de tratar entre compañeros de piso intergeneracionales son los horarios de salida y entrada del domicilio. Es completamente lógico que los jóvenes quieran salir por la noche, sobre todo los fines de semana, pero también lo es que las personas mayores vean cierta peligrosidad en las salidas nocturnas. Por ello, un acuerdo bastante frecuente es establecer un toque de queda para los días intersemanales y otro para los fines de semana.

Además de estas cuestiones, resulta fundamental que las personas mayores tengan un buen estado físico y mental y que sean capaces de valerse por sí mismas. Es decir, los jóvenes no ejercen en ningún momento como cuidadores de las personas de mayor edad, sino que les ofrecen compañía y la seguridad de tener a alguien que puede ayudarlos en un momento determinado.

Como decimos, establecer este tipo de acuerdos y determinar unas normas básicas de convivencia será la mejor manera de que la relación entre ambos fluya con la mayor normalidad posible. Como es lógico, el acuerdo no puede ser igual en todos los casos, pero os ofrecemos algunos consejos que pueden ser de ayuda para alojadores y alojados:

Alojadores Alojados
Entregar las llaves de acceso a la vivienda y ofrecer una habitación individual con espacio suficiente. Abonar puntualmente los gastos de suministros de la vivienda que se acuerden (agua, luz, gas, etcétera).
Respetar la intimidad, horarios de descanso y estudio y la privacidad. Respetar la intimidad, horarios y costumbres del alojador.
Permitir que el alojado haga uso de las zonas comunes de la vivienda y del equipamiento que hay en ella. Respeto y buen uso de las estancias de la vivienda y del equipamiento que hay en ella.
Reparto de las tareas domésticas y de otros quehaceres diarios como la compra u otras gestiones (banco, pago de facturas, etcétera). Participar de las tareas domésticas, ayudar a la persona mayor con la que convive en momentos puntuales, o ponerse en contacto con sus familiares en determinadas situaciones que así lo requieran.

Para ambos es importante que comuniquen las posibles incidencias que se produzcan a la entidad a través de la cual se ha concertado el alojamiento, en el caso de que alojador y alojado no sean capaces de solucionarlas por sí mismos.

Actualizado: 20 de Septiembre de 2017

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