Congestión nasal
Cuando la nariz está taponada es necesario respirar por la boca, lo que facilita la entrada de gérmenes patógenos y reseca la garganta. Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a aliviar la congestión nasal.

Congestión nasal en bebés

En los niños mayores, jóvenes y adultos, la congestión nasal es una molestia sin consecuencias importantes, aunque puede interferir con el sueño y ser motivo de ronquidos y sequedad de garganta, ya que la persona dormida necesita abrir la boca para poder respirar.

En el caso de los bebés la congestión nasal, especialmente durante los primeros meses de vida, puede complicar la lactancia, ya que el bebé no podrá respirar por la nariz mientras se alimenta, y también puede resultarle más difícil conciliar el sueño y ocasionarle molestias en los oídos.

Para estos niños, que no pueden sonarse la nariz por sí mismos, es aconsejable emplear productos naturales como soluciones salinas, para humidificar y limpiar sus fosas nasales, y favorecer la expulsión de secreciones. También se pueden extraer los mocos con cuidado con una pera de goma especial para bebés.

En general, es bueno poner un humidificador en la habitación del bebé, y sostenerle boca abajo de vez en cuando para facilitar el drenaje de la mucosidad.

 

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Actualizado: 17/03/2014

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