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Dieta y nutrición
Jamón ibérico
El jamón ibérico posee unas características peculiares que lo hacen irresistible al paladar pero, además, su consumo beneficia al corazón, ya que su perfil de grasas protege contra enfermedades cardiovasculares.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Cómo conservar y cortar el jamón ibérico

El jamón ibérico debe siempre conservarse en la pieza, en un lugar fresco y seco (entre 10-16ºC), alejado de la luz solar directa, y nunca al aire libre. Es preferible conservarlo colgado o en un jamonero, y cortarlo únicamente en el momento previo a su consumo. Cuando hayamos terminado el corte, se pueden colocar unas lonchas de grasa sobre la superficie expuesta para que no se seque.

Si el consumo del jamón va a ser de una vez, se coloca en el jamonero con la pezuña de la pata hacia arriba porque no importará tanto la distinta composición por zonas. En cambio, si el consumo va a dilatarse en el tiempo, es mejor darle la vuelta y colocar la pezuña hacia abajo porque la zona inferior, denominada babilla, posee menos grasa y corre el riesgo de secarse y quedar poco jugosa antes.

Se pela el jamón según la parte que se vaya a consumir y se elimina también la capa grasa superficial. A partir de este momento, el jamón se parte, con un cuchillo bien afilado, de arriba hacia abajo obteniendo lonchas en el sentido longitudinal del jamón.

El corte del jamón debe hacerse con lonchas finas y largas y con bordes limpios de corteza o cualquier resto para poder degustar el sabor sin ninguna interferencia.

Actualizado: 20 de Septiembre de 2017

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