Chirimoya, ¿engorda? Beneficios y cómo se toma

La chirimoya es una fruta incomprendida, rica en vitamina C y otros nutrientes, pero con fama de engordar. Desgranamos sus propiedades nutricionales y beneficios, cómo se toma, y trucos para comprarla y conservarla.
Chirimoya, ¿engorda?

Actualizado: 28 de noviembre de 2022

La chirimoya es la fruta perteneciente al árbol Annona cherimola, una especie ciertamente desconocida para muchos consumidores que se cataloga dentro de la familia de las anonáceas. A pesar de que esta fruta lleva muchos años en nuestro entorno, lo cierto es que su consumo no acaba de despuntar en España. Una pena, ya que la incomprendida chirimoya es una fruta sumamente interesante desde el punto de vista saludable como detallaremos a continuación.

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Su cultivo es originario de países latinoamericanos como Bolivia y Ecuador. Sin embargo, en España también se cultiva chirimoya a gran escala, concretamente en zonas de Andalucía como Granada y Málaga. La temporada de la chirimoya en España se ubica entre los meses de septiembre y abril, fechas en las que podemos disfrutar de esta fruta en nuestro entorno. Dentro de ellas, octubre y noviembre son los meses más productivos.

Árbol de la chirimoya

Sin ir más lejos, existe un sello de calidad D.O.P. dedicado a esta fruta: “D.O.P. Chirimoya de la costa tropical de Granada-Málaga”. Por ello, resulta difícil explicar la desconexión entre la enorme producción de chirimoya y su escaso consumo en nuestro país. Algunos de los siguientes factores podrían intervenir en ello. Especialmente, el que la vincula a aportar una mayor ganancia de peso que otras compañeras de frutero.

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¿La chirimoya engorda? Qué hay de cierto…

Uno de los grandes mitos nutricionales que rodean a la chirimoya tiene que ver con su contenido en azúcares. Si nos fijamos en su composición nutricional, vemos que la chirimoya aporta un 20% de azúcares simples aproximadamente. Esto convierte a la chirimoya en una fruta más calórica que otras, pero no por ello es una peor opción.

Los azúcares contenidos dentro de la fruta se consideran azúcares intrínsecos, y no están catalogados como perjudiciales, según entidades sanitarias de referencia como la OMS. La explicación reside en que los azúcares de frutas como la chirimoya no tienen un efecto negativo en parámetros metabólicos como la glucemia o el aumento del peso.

Mujer con una chirimoya

Esto es favorecido mayormente por la presencia de fibra dietética, que en el caso de la chirimoya también es apreciable. Concretamente, por cada 100 gramos de chirimoya encontramos unos 2 gramos de fibra alimentaria. Algunos estudios científicos han confirmado esto, apoyando incluso los beneficios de la chirimoya en personas diabéticas, como un trabajo realizado por la Universidad de Florencia y el Hospital Santa Maria Annunziata (Italia).

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Propiedades nutricionales de la chirimoya

Sin lugar a dudas, la chirimoya resulta victoriosa en cuanto a su proporción de micronutrientes como la vitamina C. En unos 100 gramos de chirimoya encontramos unos 18 miligramos de vitamina C. Para que pongamos estas cifras en contexto, la piña y la granada poseen unos 20 miligramos, por lo que hablamos de cantidades de vitamina C muy interesantes para la chirimoya.

Este contenido en vitamina C convierte a la chirimoya en un alimento con interesantes propiedades antioxidantes que combate los radicales libres responsables de la degradación de nuestras células, reforzando también el sistema inmunitario. Además, la chirimoya también es rica en minerales como el potasio, imprescindible para nuestro sistema nervioso y el correcto funcionamiento muscular.

Propiedades de la chirimoya

Por otro lado, la chirimoya también es un alimento altamente hidratante por su gran contenido en agua, cercano al 75% respecto a la composición total de la fruta. Aunque a veces lo olvidamos, es importante tener en cuenta el aporte hídrico de alimentos como frutas y verduras, que nos ayudan a alcanzar las necesidades diarias de agua que nuestro cuerpo necesita.

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Cómo tomar la chirimoya: ¿puedes comerte las pepitas?

La apariencia externa de la chirimoya es escamosa, casi como un huevo de dragón. Sin embargo, su interior nos sorprende con una pulpa blanca y carnosa de lo más apetecible. El sabor de la chirimoya recuerda a un combo entre plátano, fresa y piña, e incluso con toques de papaya. De esta forma, la chirimoya es ideal para consumir tal cual con cuchara tras haber sido partida por la mitad. Sin embargo, también podemos usar la chirimoya para preparar batidos, purés o macedonias de frutas variadas y tropicales: siempre aporta un plus de exotismo.

Una vez ejecutado el tajo pertinente nos encontraremos con pepitas negras de un tamaño mediano. No son comestibles, por lo que debemos retirarlas antes de comenzar el festín. Gracias a su tamaño esto no supone un gran problema. Es importante no consumir las semillas o pepitas de la chirimoya, ya que, como sucede con otras frutas, contienen compuestos tóxicos para la salud.

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Específicamente hablamos de la annonacina, un compuesto tóxico que se asocia con daños neuronales y otros problemas para el sistema nervioso. Tradicionalmente, el extracto de las semillas de chirimoya y guanábana (Annona muricata) se ha utilizado en medicina tradicional de ciertas regiones en América del Sur. Sin embargo, sus beneficios hacia la salud no han sido demostrados a nivel científico. Al contrario, ya que pueden causar problemas en altas dosis, así que mejor retira las semillas.

Batido de chirimoya

Este mecanismo de defensa es habitual en otros frutos, como el albaricoque, el melocotón o la manzana, que poseen amigdalina en sus huesos: un componente precursor del cianuro, por lo que en altas dosis puede ser letal. Sin embargo, es sumamente complicado alcanzar la dosis necesaria para sufrir problemas. Haría falta comer unas 100 semillas de albaricoque en adultos para que su efecto fuera letal y nos costara la vida. A pesar de ello, lo mejor es no consumirlas. Sobre todo en niños, ya que sí podría representar un peligro real por el menor peso de los pequeños.

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Cómo comprar y conservar la chirimoya en buen estado

Si te hemos convencido y quieres acercarte a la frutería a hacerte con los mejores ejemplares de esta temporada, toma nota de en qué aspectos básicos debes fijarte a la hora de su compra. Estas son las claves que nos indicarán el estado óptimo de la chirimoya para el consumo:

  • Color: el color siempre es un buen indicativo, y en este caso debe ser verde brillante. Las manchas marrones también son indicativas de maduración: cuando aparecen tímidamente significa que la chirimoya está en su punto. Sin embargo, debemos ser precavidos, ya que un exceso de coloración marrón en la piel indicará sobremaduración.
  • Textura: al apretar de forma suave el fruto, la textura debe ser ligeramente blanda —tal y como sucede con el aguacate, por ejemplo.

Dónde y cómo conservar la chirimoya en casa

La chirimoya es una fruta climatérica, por lo que sigue madurando después de su recolección, tal y como sucede con otros alimentos de origen vegetal como el aguacate o el plátano. Esto hace que la conservación en el frigorífico esté desaconsejada, ya que puede alterar su proceso natural de maduración y otorgar tanto sabores como aromas anómalos. Además, puede favorecer el oscurecimiento de la pulpa de la chirimoya.

La mejor forma de conservarla es, por tanto, fuera del frío: en el frutero. Además, y a ser posible, siempre almacenaremos la chirimoya alejada de otras frutas no climatéricas como la naranja, mandarina, piña o uvas para evitar que su maduración se vea acelerada. Por el contrario, si queremos acelerar la maduración de otras frutas climatéricas o productoras de etileno como el plátano o el aguacate, colocarlas junto a la chirimoya será una buena idea.

Si queremos frenar la maduración de la chirimoya y evitar que se pase sí sería recomendable guardarla en el frigorífico durante unos pocos días previo a su consumo. Así conseguiremos arañar algo de tiempo. Por lo demás, y en condiciones normales, recuerda almacenar la chirimoya a temperatura ambiente en un lugar fresco y ventilado, así como lejos del contacto directo con la luz solar, para evitar su deterioro prematuro.

Creado: 19 de octubre de 2022

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