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Mascotas
Divorcio y mascotas, ¿con quién se queda?
En caso de divorcio o separación, y aunque sea de mutuo acuerdo, a menudo surgen problemas con el reparto de los bienes o la custodia de los hijos pero, ¿qué pasa con las mascotas que comparten el hogar familiar?
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Qué dice la ley sobre las mascotas en caso de divorcio

Cada uno de los miembros de una pareja sujeta una correa atada al collar de un perro

En caso de separación sentimental o divorcio, lo ideal es llegar a un acuerdo sobre la tenencia de la mascota.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, durante 2013 en España se dictaron 95.427 sentencias de divorcio, de las cuales el 75,4% fue de mutuo acuerdo. Lo que no revela el estudio es qué porcentaje de parejas compartían su hogar con una mascota. Y es que, ¿qué pasa con la mascota cuando una pareja se separa o divorcia? Las opciones son muchas y depende de muchos factores. Te lo explicamos a continuación.

Reparto de la mascota por la vía legal

Lo ideal en caso de separación sentimental o divorcio es llegar a un acuerdo con respecto a todos los asuntos que atañen a la pareja (bienes, inmuebles, hijos...). La tenencia de las mascotas también entra en juego por lo que lo deseable es que, antes de precipitarnos a un eterno contencioso, lleguemos a un entendimiento. Si, a pesar de intentarlo, no lo conseguimos, habrá que iniciar el reparto por la vía legal. En este caso debemos saber que el Código Civil otorga a los animales la misma protección que a un bien. “No tienen en el Código Civil más trascendencia que meros objetos o mercancías (Artículo 333), algo que no es de extrañar, porque aunque el Código Civil ha tenido reformas, data del año 1889 y estos artículos no han sido modificados”, asegura la abogada Rosalina Flores. Y, pese a que sí se ha reformado el ámbito penal en cuestiones que tienen que ver con los animales y los malos tratos (un comportamiento que se castiga cada vez con más rigor), “en el ámbito de los divorcios se aplica el Código Civil y no la legislación penal, lo cual deja claro que no se les da mucha relevancia desde el punto de vista meramente jurídico”.

Así que, si os estáis preguntando en caso de divorcio con quién se queda la mascota, al igual que en el caso del reparto de bienes, dependerá de muchos factores. Según nos cuenta Rosalina, “si la mascota la adquirió uno de los cónyuges antes de casarse, el animal será de aquel que lo adquirió, sin mayor discusión”. De la misma forma se actuará en caso de que se haya comprado o adoptado dentro del matrimonio si en este ha habido separación de bienes. Eso sí, el propietario deberá acreditar mediante algún documento la pertenencia del animal, y la otra parte no tendrá derecho a reclamar derechos sobre éste, ni indemnización económica alguna. Estos casos son los más claros y fáciles de resolver.

En el caso de que la mascota se comprara o adoptara durante el matrimonio, y si hay un régimen de gananciales, sería propiedad de los dos. En este tipo de casos sí pueden producirse problemas para llegar a un acuerdo si ambos desean quedarse con el animal y, por tanto, aquí entraría en juego la sensibilidad del juez si no se llega a un acuerdo previo por la vía del diálogo. “El juez debe de valorar ante todo el bienestar de los menores, por lo que si hay niños lo normal es que se lo quede el cónyuge que tenga la guarda y custodia de los niños. Puede alegarse que es bueno para el menor que el animal no se separe de él; de este modo tiene posibilidades de que menor y mascota estén juntos” explica Rosalina Flores. Pero, ¿qué pasa si la pareja que se divorcia no tiene hijos o estos ya se han independizado? En este caso, la pertenencia dependerá del libre albedrío para el juez, lo que él decida. “Yo para defender a mi cliente alegaría que tiene más tiempo libre para sacarle a pasear, mejor habitación y espacio, o simplemente demostraría que mi cliente es quien más le lleva al veterinario” asegura la abogada.

En el caso de que una de las partes renuncie a la mascota, o se le deniegue la pertenencia en el reparto, tanto por la vía legal como por común acuerdo, ¿debe ser indemnizado? En el caso de gananciales, la parte perjudicada podría reclamar una indemnización ya que, como apuntaba Rosalina, “se trata de un bien más de la pareja”, incluso puede ser compensado con otro bien del mismo valor. Lo mismo si quien se queda con las mascota no fue quien la adquirió o adoptó pero, sin embargo, obtiene finalmente la custodia, el beneficiario deberá compensar económicamente a su pareja por la pérdida de derechos sobre el animal. 

Actualizado: 30 de Octubre de 2015

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Escrito por:

Diana Oliver

Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana
Diana Oliver

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