Costocondritis, un síntoma de COVID-19 poco común

La costocondritis es un síntoma poco conocido en personas con COVID-19, que puede llegar a confundirse con un ataque al corazón porque provoca un agudo dolor en el pecho. Conoce todas sus posibles causas y cómo se trata.
Costocondritis

Actualizado: 7 de febrero de 2022

Los síntomas del COVID-19 son muy diversos y a medida que se producen nuevas variantes del coronavirus SARS-CoV-2 (responsable de esta enfermedad), como la delta o la ómicron y sus subvariantes, también se van conociendo nuevos signos y manifestaciones de la infección. Uno de estos nuevos síntomas de COVID-19 –aunque infrecuente y poco conocido– es la costocondritis, que se caracteriza por un dolor punzante en el pecho, por lo general en el lado izquierdo, y se debe a una inflamación del cartílago que une las costillas al esternón (costocondral).

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Es importante destacar que se trata de una afección molesta, pero no grave, como ha asegurado el Dr. Juan Cosin, jefe de Cardiología del Hospital Arnau de Vilanova en declaraciones a @TRECEAlDia. El experto ha añadido que no cree que sea un síntoma frecuente de la infección por coronavirus, y que cuando dificulta el día a día del paciente recurrir a los antiinflamatorios comunes, o los analgésicos como el paracetamol, suele ser suficiente para resolver el problema, que seguramente desaparecerá en unos días.

Causas y síntomas de la costocondritis

La costocondritis suele afectar más a las mujeres y a las personas mayores de 40 años y estar asociada a una lesión en el esternón o las costillas causada, por ejemplo, por una sobrecarga al levantar peso o al practicar ejercicio, o por realizar un esfuerzo físico o un movimiento brusco. Ciertas enfermedades como la artritis reumatoide, la artrosis o la espondilitis anquilosante, entre otras, también se consideran factores de riesgo para desarrollar costocondritis. En el caso del COVID-19 se relaciona con la tos seca y recurrente que presentan muchos pacientes.

Costocondritis, ilustración

Un dolor en el tórax puede darnos un susto si lo primero que pensamos es que estamos sufriendo un infarto o una angina de pecho. Es un dolor mecánico, que no tiene que ver con las vísceras, pero el problema es que nos podemos creer que es un infarto, nos explica Elena Plaza Moreno, enfermera docente en FUDEN y FORUCI.

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Por eso conviene conocer bien los síntomas de la costocondritis, que según los expertos de la Clínica Mayo consisten en un dolor agudo que se suele experimentar en el lado izquierdo del esternón –aunque también puede sentirse en ambos lados– y que “se manifiesta como una sensación de presión en esta zona del pecho, que empeora al toser o al respirar profundamente”, y también al realizar determinados movimientos. Además, el dolor provocado por un ataque al corazón no se limita al tórax, sino que se irradia a otras zonas como el cuello, los brazos o la espalda.

El síndrome de Tietze es otra patología que puede confundirse con la costocondritis, pero que a diferencia de esta se debe a una inflamación de la articulación del esternón, y no del cartílago. Este síndrome es más habitual en menores de 40 años o en pacientes con problemas de tipo inflamatorio, como la artritis, y puede provocar hinchazón, calor o enrojecimiento en la zona.

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Cuál es el tratamiento de la costocondritis

Como el dolor puede ser confundido con una patología cardíaca y no hay pruebas para diagnosticar la costocondritis, es recomendable consultar al médico, que examinará la zona del esternón y decidirá si es necesario realizar pruebas que permitan descartar otros problemas de salud. Por lo general, se trata de un problema que suele ser tratado por un reumatólogo.

Tratamiento de la costocondritis

La inflamación del cartílago costocondral normalmente remite de forma espontánea en unos días, aunque se puede prolongar durante semanas o meses. El tratamiento está destinado a aliviar el dolor y para ello están indicados los analgésicos de tipo antiinflamatorio, como el ibuprofeno o el naproxeno.

En algunos pacientes, cuando el dolor es demasiado intenso, el médico podría llegar a recetar algún fármaco con codeína.

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Por supuesto, puede llegar a ser útil recurrir a un fisioterapeuta en algunos casos, que puede ayudar a aliviar el dolor mediante estiramientos, o incluso mediante la aplicación de estimulación nerviosa eléctrica transcutánea.

Creado: 4 de febrero de 2022

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