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Terapia de protones, ¿en qué consiste?

La terapia de protones es una técnica para tratar tumores de difícil localización o cáncer pediátrico –muy efectiva y sin apenas toxicidad–, que pronto estará disponible en España. Te explicamos en qué consiste y cuándo está indicada.
Escrito por Eva Salabert, periodista experta en salud
Unidad de terapia de protones
La terapia de protones es muy cara de mantener por lo que solo está disponible en algunos países.

El caso del niño británico Ashya King, al que sus padres sacaron en 2014 del hospital sin consentimiento médico porque querían que su hijo recibiese terapia de protones, un tratamiento distinto al recomendado por los especialistas del centro donde estaba ingresado,  puso de actualidad este tipo de radioterapia, que también se emplea en el tratamiento del cáncer en casos muy concretos, aunque sus indicaciones se están extendiendo.

En la actualidad solo está disponible en algunos países y a un precio que, según la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), alcanza los 20.000-30.000 euros por paciente y tratamiento (unas cinco veces más que la radioterapia convencional), pero cada vez hay más centros de protón terapia en todo el mundo, donde ya han sido tratados más de 100.000 pacientes, y en España pronto entrarán en funcionamiento el del Grupo Quirónsalud –cuya apertura está prevista para finales de 2019– y el de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) en Madrid, que comenzará a atender pacientes en 2020.

En España pronto entrarán en funcionamiento dos centros de protón terapia, el del Grupo Quirónsalud, a finales de 2019, y el de la Clínica Universidad de Navarra, en 2020

Pero, ¿en qué consiste esta terapia y qué la hace tan especial? La doctora Natalia Carballo, Jefe del Servicio de Oncología Radioterápica de MD Anderson Cancer Center Madrid, explica que “el tratamiento de protones es un tipo de tratamiento de radioterapia en el que la partícula que se utiliza para tratar al paciente es el protón –una partícula que se encuentra en el núcleo del átomo–, en vez de la habitual de la terapia convencional, que son los fotones”. Se trata, añade, del “mismo tratamiento, pero con distinto tipo de partícula”.

Las sesiones duran alrededor de 20 minutos –que se pueden extender a unos 40 en los pacientes pediátricos a los que es necesario anestesiar (menores de seis años)–, pero la mayor parte de ese tiempo está destinada al posicionamiento del paciente guiado por imagen y la irradiación suele llevar entre uno y tres minutos, o incluso solo unos segundos.

Beneficios de la radiación con protones para tratar el cáncer

Esta experta señala que “las ventajas del protón frente al fotón se basan en una propiedad física de esta partícula que se llama pico de Bragg”, que hace que el tratamiento con protones resulte menos tóxico en comparación con la radiación con fotones. Gracias a ello, se pueden “administrar dosis muy altas de radiación con una toxicidad casi inexistente”.

Técnica de terapia de protones

En el caso del pequeño Ashya, al que posteriormente le extirparon un meduloblastoma –un tipo de tumor cerebral–, sus padres  explicaron que la razón por la que deseaban para su hijo la terapia de protones es que la convencional era demasiado agresiva para un niño de cinco años.

La terapia de protones permite administrar dosis muy altas de radiación con una toxicidad casi inexistente

Y es que los efectos secundarios de la radioterapia en los niños pueden incluir desde alteraciones endocrinas y problemas motores o de crecimiento, hasta pérdida de función cognitiva o desarrollo de cardiopatías precoces, y este tratamiento puede inducir además la aparición de nuevos tumores a largo plazo, un riesgo que se reduce hasta un 30% gracias a la radiación con protones.

Terapia de protones, ¿en qué casos está indicada?

A la pregunta de si todo el mundo necesita tratamiento de protones para ser curado de un cáncer, la Dra. Carballo contesta con un rotundo “no”. Según esta especialista en oncología radioterápica esta terapia está indicada en casos complicados, en aquellos tumores que se encuentran en una mala localización, lo que puede hacer muy difícil su extirpación o que resulten dañadas estructuras vitales que los rodean –como ocurre con los tumores de cabeza y cuello, los cerebrales o el melanoma ocular–, o en aquellos que aparecen después de haber sido tratados (recidiva).

La oncóloga señala que en los doce años que lleva trabajando en el MD Anderson España, han sido menos de diez pacientes los que han tenido que ser derivados a otros centros para ser tratados con la terapia de protones. “Una unidad de protones –explica la doctora– cuesta en torno a 50 millones de euros, y teniendo en cuenta que muy pocos pacientes necesitarán este tratamiento, “lo más inteligente y racional es que solamente tengan unidades de protones aquellos países o centros que se lo puedan permitir, y que cualquier paciente que lo necesite se derive a dichos centros”.

Esta terapia está indicada en pacientes pediátricos y en tumores que se encuentran en una mala localización que dificulta su tratamiento o extirpación

La SEOR estima que disponer de unidades especializadas en terapia con protones en España permitirá tratar a unas 1.000 personas cada año, y aunque todavía no hay unas recomendaciones claras acerca de en qué tumores se debería aplicar, sus expertos opinan que a medida que aumente la evidencia científica de su eficacia en otros tipos de cáncer –actualmente se estudian sus resultados en cáncer de mama, de próstata, de pulmón, de páncreas, de esófago, y en tumores pélvicos, entre otros– aproximadamente uno de cada 10 pacientes se podría beneficiar de esta opción terapéutica.

Con respecto a la eficacia de la terapia con protones, la Dra. Carballo afirma que “está demostrada”, pero advierte que en cáncer “no hay ningún procedimiento terapéutico que te garantice la curación”, y que aunque la terapia de protones es un tratamiento óptimo y sus resultados están validados, puede suceder, como con cualquier otra terapia, que el paciente finalmente fallezca porque desarrolle metástasis. ¿Es entonces un tratamiento curativo? “En algunos casos sí, y en otros no, como cualquier otro”, asegura la experta, que añade que, además, debe acompañarse de quimioterapia, como en el caso de la radioterapia convencional.

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Actualizado: 15 de Marzo de 2019

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