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Terapia de protones, ¿en qué consiste?

La terapia de protones es una técnica para tratar el cáncer, costosa y poco accesible, que se emplea solo en casos muy concretos. Una experta en oncología radioterápica explica en qué consiste y cuándo está indicada.
Terapia de protones

La terapia de protones es muy cara y solo está disponible en algunos países

El caso del niño británico Ashya King, al que sus padres sacaron del hospital sin consentimiento médico porque querían que su hijo recibiese terapia de protones, un tratamiento distinto al recomendado por los especialistas del centro donde estaba ingresado, ha puesto de actualidad este tipo de radioterapia, que también se emplea en el tratamiento del cáncer, pero únicamente en casos muy concretos, y que en la actualidad solo está disponible en unos pocos países y a un precio muy elevado, que puede alcanzar entre 100.000 y 200.000 euros, dependiendo de las necesidades del paciente y del centro elegido (en Estados Unidos es más caro que en Europa).

Pero, ¿en qué consiste esta terapia y qué la hace tan especial? La doctora Natalia Carballo, Jefe del Servicio de Oncología Radioterápica de MD Anderson Cancer Center Madrid, explica que “el tratamiento de protones es un tipo de tratamiento de radioterapia en el que la partícula que se utiliza para tratar al paciente es el protón –una partícula que se encuentra en el núcleo del átomo–, en vez de la habitual de la terapia convencional, que son los fotones”. Se trata, añade, del “mismo tratamiento, pero con distinto tipo de partícula”.

La terapia de protones permite administrar dosis muy altas de radiación con una toxicidad casi inexistente

Esta experta señala que “las ventajas del protón frente al fotón se basan en una propiedad física de esta partícula que se llama pico de Bragg”, que hace que el tratamiento con protones resulte menos tóxico en comparación con la radiación con fotones. Gracias a ello, se pueden “administrar dosis muy altas de radiación con una toxicidad casi inexistente”.

En el caso del pequeño Ashya, al que recientemente le extirparon un meduloblastoma –un tipo de tumor cerebral–, sus padres han explicado que la razón por la que desean para su hijo la terapia de protones es que la convencional es demasiado agresiva para un niño de cinco años.

Terapia de protones, ¿en qué casos está indicada?

A la pregunta de si todo el mundo necesita tratamiento de protones para ser curado, la Dra. Carballo contesta con un rotundo “no”. Según esta especialista en oncología radioterápica esta terapia está indicada en casos complicados, en aquellos tumores que se encuentran en una mala localización, lo que puede hacer muy difícil su extirpación, o en aquellos que aparecen después de haber sido tratados (recidiva).

De hecho, la oncóloga señala que en los doce años que lleva trabajando en el MD Anderson España, han sido menos de diez pacientes los que han tenido que ser derivados a otros centros para ser tratados con la terapia de protones. “Una unidad de protones –explica la doctora– cuesta en torno a 200 millones de euros, y teniendo en cuenta que muy pocos pacientes necesitarán este tratamiento, “lo más inteligente y racional es que solamente tengan unidades de protones aquellos países o centros que se lo puedan permitir, y que cualquier paciente que lo necesite se derive a dichos centros”.

Con respecto a la eficacia de la terapia con protones, la experta afirma que “está demostrada”, pero advierte que en cáncer “no hay ningún procedimiento terapéutico que te garantice la curación”, y que aunque la terapia de protones es un tratamiento óptimo y sus resultados están validados, puede suceder, como con cualquier otra terapia, que el paciente finalmente fallezca porque desarrolle metástasis. ¿Es entonces un tratamiento curativo? “En algunos casos sí, y en otros no, como cualquier otro”, asegura la experta, que añade que, además, debe acompañarse de quimioterapia, como en el caso de la radioterapia convencional.

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1%
de la población padece algún trastorno del espectro autista (TEA)
'Fuente: 'Fundaciones del ámbito social y de salud, Ampans y Althaia''

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