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Ejercicio físico para combatir la artritis reumatoide

Los expertos aconsejan a personas con artritis la práctica de ejercicio físico con regularidad para evitar daños como la osteoporosis, o la deformidad progresiva y la pérdida de fuerza de las articulaciones afectadas.
Ejercicio físico para combatir la artritis reumatoide

El ejercicio, bueno para luchar frente a la artritis.

14 de Octubre de 2011

El ‘Día Mundial de la Artritis Reumatoide’ tiene este año como eslogan la frase “Muévete para mejorar”, y es que los expertos aconsejan la práctica de ejercicio físico regularmente para evitar daños como la osteoporosis, o la deformidad progresiva y la pérdida de fuerza de las articulaciones afectadas.

Se estima que la artritis reumatoide (AR), una enfermedad reumática y crónica, que provoca la inflamación de las articulaciones, tiene una prevalencia del 0,5% de la población. Una gran parte de los afectados, sin embargo, no están diagnosticados, por lo que sería necesario mejorar la detección precoz de esta patología para poder tratar los síntomas cuanto antes y evitar que se produzcan lesiones graves.

La doctora Ana Ortiz, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER), y médico adjunto del Servicio de Reumatología del Hospital de la Princesa de Madrid, explica que el control de la enfermedad durante los dos primeros años condiciona el pronóstico a medio y largo plazo, ya que se ha observado que el inicio precoz de un tratamiento adecuado ha mejorado la capacidad funcional de los enfermos. Los fármacos biológicos, añade la especialista, han contribuido también a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

En la actualidad se está investigando sobre los marcadores pronósticos de la artritis reumatoide, que permitirían que, en la fase inicial de la enfermedad, cuando los síntomas son difíciles de distinguir de los de otras afecciones, se pueda identificar a los pacientes que terminarán por desarrollar la enfermedad. La doctora Ortiz señala que también resultaría de gran ayuda disponer de otro tipo de marcadores que sirviesen para conocer la respuesta de los pacientes a los distintos tratamientos, para poder individualizar la terapia y evitar demoras y efectos secundarios adversos, pudiendo emplear directamente el tratamiento más eficaz en cada caso.

Hábitos de vida saludables

En los brotes de artritis reumatoide, cuando las articulaciones están inflamadas, es necesario reducir la actividad física, aunque normalmente el paciente no necesitará guardar cama salvo indicación del especialista; sin embargo, el resto del tiempo practicar ejercicio físico debe formar parte de la rutina diaria de los afectados.

Se pueden realizar múltiples ejercicios, como los isométricos, en los que se contraen los músculos sin necesidad de mover la articulación, y que contribuyen a mantener un buen tono muscular, o los que favorecen la movilización de las articulaciones para evitar que se atrofien. También los masajes, que relajan los músculos, resultan positivos. Los deportes más recomendables para estos pacientes son caminar, nadar y montar en bicicleta.

Los especialistas inciden también sobre la importancia de colocar bien las articulaciones, evitando mantener las piernas y los brazos flexionados durante el reposo porque, aunque esto alivie las molestias, con el tiempo provoca deformidades. Durante el descanso nocturno, por ejemplo, se pueden emplear férulas, que son dispositivos que sirven para mantener estiradas las extremidades, y ayudan a disminuir el dolor y la inflamación.

En la aparición de la artritis reumatoide influyen factores genéticos y ambientales, y entre aquellos que se pueden modificar para reducir el riesgo de sufrir esta afección destaca el consumo de tabaco. En cuanto a la dieta, los expertos recomiendan no beber alcohol (que podría interactuar con los medicamentos), e ingerir una cantidad adecuada de calcio para prevenir la osteoporosis. Actualmente la AR no tiene cura, pero con un control apropiado de la enfermedad se puede conseguir que el paciente tenga una vida normal.

Fuente: Sociedad Española de Reumatología (SER)

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