Lourdes Jiménez

Docente en el CEIP Santa María de Nazaret, mejor maestra de Educación Primaria de España 2019
El sistema educativo puede y debe mejorar, asegura Lourdes Jiménez, elegida mejor maestra de Educación Primaria de España 2019, que nos explica cómo hacer menos rígida y más atractiva la escuela para niños y niñas.
Entrevista a Lourdes Jiménez
“Cada vez hay más maestros y maestras que contagiados por la innovación y las emociones intentamos 'despeinar' el sistema, pero aún hay una enseñanza que reproduce la escuela del siglo XIX”
Escrito por: Diana Oliver

10/09/2020

En las últimas décadas son cada vez más los maestros que están convencidos de que se puede mejorar la educación. Este convencimiento no se queda sólo en deseos o palabras, sino que, más allá de lo utópico, lo demuestran día a día a través de su trabajo. Lo vemos en maestras como Lourdes Jiménez, para quien haberse convertido en la mejor docente de España 2019 en categoría de Educación Primaria según el ranking Educa Abanca es fruto de un aprendizaje constante. También de la absoluta vocación y amor que tiene hacia su oficio. Damos fe. Porque Lourdes Jiménez, maestra en el CEIP Santa María de Nazaret de la localidad de Chiclana del Segura, dedica cuerpo y alma a demostrar que se puede despeinar el sistema para peinarlo mejor; que se puede dar una vuelta a la escuela, hacerla menos rígida, para que los niños y las niñas se enamoren de ella, y ha contado a Webconsultas cómo conseguirlo.

¿Qué crees que te ha convertido en la mejor maestra de Primaria de España?

Creo que soy una buena maestra, nunca dejaré de intentar ser la mejor, pero hay muchos mejores maestros y maestras que yo. En mi caso creo que si he llegado hasta aquí es por la absoluta vocación y amor que tengo hacia mi oficio. Porque en estos once cursos que llevo aprendiendo de mis alumnos y alumnas he sido capaz de mirar desde sus ojos para ver cómo me gustaría ser si fuese mi propia maestra, porque desde su altura el mundo se ve mejor, lleno de colores y sueños y, justo desde ahí, me mostraron que querían mi afecto y el juego como herramienta de aprendizaje. Para conseguir esto he tenido que innovar y aplicar metodologías más prácticas que premien no sólo lo mecánico, sino lo emocional, afectivo, social…

Un buen maestro debe ser afectivo y debe rascar en su alumnado para ver lo que hay detrás de cada forma de actuar

Este premio es el resultado de aplicar un poco de locura para despeinar el sistema y salir del círculo de confort intentando dotar a la escuela de cientos de experiencias, posibilidades y magia. Tengo un absoluto compromiso con la educación –siempre de la mano de mucha formación y creatividad– y escucho los deseos de mi alumnado para poder transformar la enseñanza que reciben. El objetivo es conseguir que mis niños y niñas se enamoren de su escuela porque es suya, no es nuestra.

Tener una radio en clase para trabajar las competencias, aprender matemáticas a través de 'MasterChef', hacer teatro y 'Pasapalabra' para mejorar la lectura y ortografía, o llevar un burro a clase para trabajar a Platero y Juan Ramón Jiménez, requieren una dedicación plena a la escuela; lo que supone invertir mi propio tiempo libre, y a veces también mi economía.

¿Qué habilidades consideras que debe tener un buen maestro hoy?

Debe ser afectivo y debe rascar en su alumnado para ver lo que hay detrás de cada forma de actuar y extraer no solo sus talentos para potenciar sus capacidades, sino también sus sentimientos, sus ideas, sus deseos, intentando conectar con ellos y ellas. Maestras y maestros deben ser empáticos, tratando a cada uno como necesite ser tratado, porque cada niño y cada niña es diferente.

La de maestro debería ser la profesión más vocacional del mundo porque estamos trabajando con niños y niñas, nuestro futuro

Necesitamos un profesorado con inquietudes en formación, comprometido con la transformación social, humano, e inteligente emocionalmente.

Maestro: la profesión más vocacional del mundo

En tu caso, ¿por qué decidiste ser maestra?

Porque tengo dos grandes pasiones: los niños y niñas y el deporte. Decidí ser maestra porque desde que era niña siempre fue mi vocación. No recuerdo haber pensado nunca en dedicarme a otra cosa. Cuando pisé la clase por primera vez, ya como maestra, me di cuenta de que los niños y niñas son mi alegría. Cada día me enseñan a ser mejor persona y maestra, sin rencores.

¿Dirías que la de maestra es una profesión mucho más vocacional que otras? Te lo pregunto porque no sé si estar en contacto con niños y niñas implica una responsabilidad tan enorme que requiere de un perfil muy vocacional…

Diría que es o debería ser la profesión más vocacional del mundo porque estamos trabajando con niños y niñas, nuestro futuro. Si queremos transformar la sociedad a mejor, hacerla más humana, más justa y tolerante, debemos sembrar todo eso en ellos y ellas. Ser maestra es una gran responsabilidad, pero también es la más hermosa de las responsabilidades. No existe nada más agradecido que la sonrisa de un niño y una niña. Cada día me refrescan los valores y me hacen regresar a la niña que llevo dentro.

Profesores de primario en tiempo de covid

Has hablado antes de 'MasterChef', de 'Pasapalabra', de un burro en el colegio… ¿Cómo es el día a día en tu aula? ¿Qué metodología sigues con los niños y niñas?

Lo que intento cada día es que sientan que los quiero y las quiero, esa es mi prioridad. Cuando un niño y una niña sienten que son queridos están dispuestos a no decepcionarte. En cuanto a la metodología, me considero una inconformista y recurro mucho a mi creatividad para potenciar su imaginación y originalidad, pero mi preferido es el aprendizaje basado en proyectos, al aprendizaje servicio, porque el alumnado conecta con problemas reales del mundo e intenta darle soluciones o ayudar con sus aportaciones. Me gusta que cuando trabajan y se esfuerzan para crear algo, vean que tiene una utilidad. Considero que el objetivo de la escuela debe ser preparar a niños competentes, cargados de destrezas y habilidades para enfrentarse a la vida real y solucionar los problemas del mundo.

Ser maestra es una gran responsabilidad, pero también es la más hermosa de las responsabilidades

He eliminado la rigidez del libro de texto. Para ello lo primero que modifico es el horario, dejando de estar distribuido por áreas y pasando a dividirse en talleres. Cada grupo de talleres estará relacionado con un área. Para sacar la nota de cada área basta con programar y planificar, haciendo rúbricas, y asociar indicadores a cada taller y tarea, así como un porcentaje de la nota a cada uno de esos indicadores. También cambiamos las agrupaciones para fomentar el trabajo cooperativo y, por supuesto, la evaluación, en la que no tendremos en cuenta solo las pruebas escritas, sino orales, prácticas…, intentando quitarle peso a la parte mecánica y meramente conceptual (relacionada con el coeficiente intelectual) y dándole mucho peso a la parte emocional y competencial (relacionada con el aprender a hacer, a ser y a vivir juntos).

Este tipo de metodología permite una inclusión más efectiva, adaptándose a los alumnos que no llegan y a aquellos que brillan, porque si solo nos centramos en que todos los niños alcancen unos mínimos, estaremos apagando estrellas.

¿Forma parte la tecnología de vuestro centro?

En nuestro centro por desgracia tenemos unos recursos tecnológicos precarios que, en la mayoría de los casos, dan fallos continuamente. No podemos tener centros con estos problemas si queremos una enseñanza innovadora.

¿Crees que en una etapa como Primaria la tecnología debe estar presente?

La tecnología es una fuente de riqueza para la escuela, siempre y cuando se utilice correctamente.

Decidí ser maestra porque desde que era niña siempre fue mi vocación. No recuerdo haber pensado nunca en dedicarme a otra cosa

Dices “bien utilizada”, pero no sé si abusamos de la tecnología tanto en las escuelas como en nuestras casas. ¿Qué opinas?

Sí, por eso confundimos el que sea buena la tecnología con la mala praxis de la misma. Tenemos niños y niñas adictos a las pantallas que necesitan comer con el móvil o que pasan la tarde frente a la tableta con los videojuegos. Esto es tremendamente perjudicial para la concentración, las buenas habilidades sociales, o los problemas de salud relativos al sedentarismo tecnológico.

Profesor en la escuela con sus alumnos

Hacia un cambio necesario en el sistema educativo actual

¿Se educa a los niños y niñas en sintonía con la actualidad, o seguimos empeñados en un sistema quizás ya arcaico?

Cada vez hay más maestros y maestras que contagiados por la innovación y las emociones intentamos despeinar el sistema, pero es cierto que aún hay una enseñanza que reproduce la escuela del siglo XIX. El cambio no solo está en el profesorado, que es el mayor recurso, sino en la legislación y en los recursos. Necesitamos mayor inversión en materiales innovadores, tecnología y recursos humanos, pero también una bajada de ratio y una equiparación salarial, así como la unificación de la enseñanza y los contenidos en todo el territorio nacional.

El objetivo de la escuela debe ser preparar a niños competentes, cargados de destrezas y habilidades para enfrentarse a la vida real y solucionar los problemas del mundo

¿Qué cambiarías de nuestro sistema educativo actual?

Cambiaría el exceso de burocracia, que para nada determina la calidad de la educación. Hemos pasado de confiar plenamente en la labor del docente a obligarnos a registrar, de forma absurda, cualquier aspecto escolar y académico. Necesitamos un gran pacto educativo de Estado, formado por profesionales de nuestra escuela: la del cambio.

El papel de las familias supongo que también es importante. ¿Nos implicamos lo “suficiente” en el entorno escolar de nuestros hijos e hijas?

Para mí el papel de las familias es crucial. Piensa que sus objetivos y los nuestros deben ser los mismos. Yo he tenido la gran suerte de encontrarme con familias muy implicadas y respetuosas, pero también es cierto que no es lo habitual. A menudo escucho a compañeros de otros centros que me cuentan que hay padres y madres que les dicen cómo deben dar clase, e incluso les faltan el respeto.

Si sólo nos centramos en que todos los niños alcancen unos mínimos estaremos apagando estrellas

Es una pena que confundamos la implicación familiar con el hecho de poder darle clases de magisterio a los maestros y maestras de sus hijos. Con el auge de la educación mucha gente cree saber de ella más que los propios profesionales. En estos casos debemos reconducir el rumbo de esa participación, pero sin duda las familias y el contexto próximo son un referente de cultura y apoyo para el profesorado.

Concienciarse sobre el acoso escolar

¿Te has tenido que enfrentar como profesora a algún caso de acoso escolar?

Por suerte no, espero no tener que hacerlo nunca. Me gusta tratar siempre este tema con mi alumnado, inculcándoles la importancia del respeto hacia sus iguales. También grabamos cortos para concienciarnos sobre la importancia de evitar el acoso o el machismo.

Tenemos niños y niñas adictos a las pantallas que necesitan comer con el móvil, o que pasan la tarde frente a la tableta con los videojuegos

¿Consideras que se actúa de manera correcta, en general, en nuestro país con respecto al acoso?

Se actúa acorde al protocolo que nos marca la legislación. Pienso que también jugará un papel relevante la implicación de cada centro. Como maestros debemos tener una comunicación abierta y hablar más de este tema con el alumnado. Hablarles sobre agresión y realizar ejercicios sobre el tema utilizando diferentes recursos, como películas, cuentos y rol playing.

Necesitamos mayor inversión en materiales innovadores, tecnología y recursos humanos, así como la unificación de la enseñanza y los contenidos en todo el territorio nacional

Los maestros y maestras deben ser un modelo de buen comportamiento y mostrar respeto por todos los alumnos, no mostrar favoritismos, evitar hablar mal de otros y fomentar la empatía y la solidaridad.

El valor del ejemplo…

Sí, creo que hay que dar ejemplo porque los niños y las niñas repiten irremediablemente las conductas que ven en los mayores. En esto tenemos mucho que trabajar también.

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