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El principal factor de riesgo para desarrollar la EPOC (el 90% de los casos) es el consumo de tabaco, junto a la exposición al humo del tabaco, aunque se cree que también pueden intervenir factores genéticos, ya que no todas las personas fumadoras o ex-fumadoras padecen la enfermedad (se estima que aproximadamente el 20-25% de las personas fumadoras pueden padecer EPOC).

El riesgo es mayor en fumadores de largo tiempo de evolución, y afecta más a consumidores de cigarrillos que a aquellos que fuman tabaco de liar o pipas. Tanto es así, que el riesgo de padecer EPOC pasa del 25% a más del 50% cuando se consumen más de 30 paquetes de cigarrillos al año. 

La exposición pasiva al humo del tabaco también contribuye a desarrollar síntomas respiratorios y EPOC. Aproximadamente el 20% de pacientes que padecen la enfermedad no tienen historia previa de tabaquismo. En algunos estudios científicos se ha demostrado que la espirometría de niños cuyos padres son fumadores y, por tanto, están expuestos pasivamente al humo, es significativamente peor que la de aquellos libres de un ambiente con tabaco.

Otros factores de riesgo asociados a la aparición de EPOC son:

  • Exposición laboral a polvos orgánicos e inorgánicos, sustancias químicas y vapores.
  • Contaminación ambiental en el interior de los hogares (por ejemplo a partir de combustibles utilizados para cocinar y calentar en ambientes pobremente ventilados).
  • Contaminación atmosférica.
  • Historia previa de infecciones respiratorias. En particular la tuberculosis se relaciona directamente con el desarrollo de EPOC, con un riesgo entre dos y cuatro veces más que el resto de la población. 
  • Déficit genético de una proteína llamada alfa-1-antitripsina (produce una enfermedad que afecta a las personas más jóvenes). Se relaciona directamente con el enfisema pulmonar, y representa en torno al 1-2% de los casos.

Video sobre las causas de la EPOC cedido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

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