Una proteína podría dotar de los beneficios cerebrales del ejercicio

Hacer ejercicio físico ralentiza el envejecimiento cerebral y un equipo de investigadores ha descubierto que ese mismo efecto se podría conseguir solo con una proteína, lo que supone una buena noticia para personas con limitaciones físicas.
Escrito por: Natalia Castejón

13/07/2020

Hombre realizando ejercicio físico

Investigadores de UC San Francisco Eli and Edythe Broad Center for Regeneration Medicine and Stem Cell Research (UCSF) han descubierto que la proteína hepática Gpld1 podría ser la responsable de los beneficios del ejercicio físico sobre el envejecimiento del cerebro, lo que abre las puertas a desarrollar fármacos con este compuesto destinados a beneficiar a las personas con limitaciones de movilidad.

La investigación, que se ha publicado en la revista Science, se ha hecho con dos grupos de ratones, a uno de ellos se les sometió a ejercicio físico y posteriormente se les hizo un análisis de sangre para ver los cambios producidos y al otro equipo solo se les administró una pastilla con la proteína, sin actividad alguna.

La suplementación con Gpld1 reduciría el riesgo de demencia y alzhéimer incluso en personas con variantes genéticas raras que conducen inevitablemente a la demencia.

Los investigadores encontraron que después de la actividad los hígados de los animales habían secretado Gpld1 que mejoró su sistema cognitivo y aumentó la circulación sanguínea, mientras que los animales que solo tomaron la pastilla tuvieron un efecto cerebral muy similar, por lo que podría ser un sustitutivo. Por tanto, creen que esta proteína podría dotar de beneficios cerebrales, como la ralentización del envejecimiento neuronal.

Las pastillas de Gpld1 tienen efectos similares a seis semanas de ejercicio

El Centro de Envejecimiento y Memoria del la UCSF, en colaboración con los investigadores, observaron que esta proteína está en cantidades elevadas en la sangre de los humanos de avanzada edad que hacen ejercicio de manera habitual. En los ensayos, tras tres semanas de tratamiento provocaron efectos muy similares a lo correspondiente a hacer seis semanas de ejercicio regular, además de provocar el aumento del crecimiento de nuevas neuronas del hipocampo.

No obstante, hay personas mayores que no pueden hacer ejercicio físico por discapacidad o limitaciones físicas, por lo que si se desarrollase un fármaco con la proteína Gpld1 podrían tener los efectos neuroprotectores de seis semanas de ejercicio sin necesidad de hacerlo, lo que reduciría el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, como la demencia o el alzhéimer, e incluso en personas con variantes genéticas raras que conducen inevitablemente a la demencia.

 

Saul Villeda, autor principal del estudio, ha expuesto que: “Para ser honesto, no esperaba tener éxito en encontrar una sola molécula que pudiera explicar tantos de los beneficios del ejercicio en el cerebro. Parecía más probable que el ejercicio ejerciera muchos efectos pequeños y sutiles que se suman a un gran beneficio, pero que sería difícil de aislar ”. Además, cree que algún día estos beneficios podrían estar disponibles en tan solo una pastilla.

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