Un suplemento para culturistas ayudaría a un envejecimiento saludable

Un suplemento dietético (AKG) usado para aumentar la masa muscular ha mostrado su capacidad para reducir los signos del envejecimiento y prolongar la esperanza de vida en ratones cuya edad equivalía a 55 años en humanos.
Escrito por: Eva Salabert

02/09/2020

Suplemento para culturistas arginina alfa-cetoglutarato (AKG)

Un suplemento alimenticio que toman los culturistas para aumentar su masa muscular, denominado arginina alfa-cetoglutarato (AKG) podría tener importantes beneficios para la salud, en concreto, prevenir los estragos que causa el envejecimiento, según un estudio realizado en ratones, que ha mostrado que aquellos roedores a los que se administró este metabolito presente de forma natural en el cuerpo envejecieron de forma saludable, mientras que las hembras que lo recibieron además vivieron más tiempo.

Otros productos como el fármaco rapamicina y la metformina, que se usa para tratar la diabetes, han provocado efectos similares en ensayos con ratones, pero tanto nuestro organismo como el de los ratones producen AKG de manera natural, ya que forma parte del ciclo metabólico por el que nuestras células crean energía a partir de los alimentos, por lo que su consumo se considera seguro, e incluso se prescribe para tratar la osteoporosis y las enfermedades del riñón.

En pocos meses los ratones que tomaron el suplemento AKG tenían un aspecto más lozano y juvenil y obtuvieron una puntuación media un 40% mejor en las pruebas de fragilidad

Esta molécula ya despertó interés como un posible tratamiento antiaging en 2014 cuando un grupo de investigadores informó de que podía prolongar más del 50% la esperanza de vida de unos diminutos gusanos denominados Caenorhabditis elegans, y más adelante otros científicos comprobaron que AKG aportaba los mismos beneficios a las moscas de la fruta.

Ratones más juveniles y con mayor esperanza de vida

En el nuevo estudio, que se ha publicado en Cell Metabolism, los investigadores Gordon Lithgow y Brian Kennedy del Buck Institute for Research on Aging y sus colegas seleccionaron grupos de ratones de 18 meses de edad –que suponen unos 55 años en humanos– a los que administraron AKG en una cantidad equivalente al 2% de su dieta diaria hasta que murieron, o hasta que llegaron a los 21 meses de edad. Los niveles en sangre de AKG disminuyen progresivamente a medida que se envejece y los científicos pretendían restaurar dichos niveles al nivel observado en los animales jóvenes.

En pocos meses ya se apreciaron diferencias y los ratones que tomaron el suplemento tenían un aspecto más lozano y juvenil que los del grupo de control; además, también obtuvieron una puntuación media un 40% mejor en las pruebas de fragilidad, que medían 31 atributos fisiológicos, incluyendo el color del pelo, la audición, la forma de caminar y la fuerza de agarre.

Las hembras de ratón suplementadas con AKG vivieron de media entre un 8 y un 20% más

Las hembras de ratón suplementadas con AKG vivieron de media entre un 8 y un 20% más. Los autores del trabajo descubrieron que estas ratonas producían niveles más elevados de una molécula que elimina la inflamación, y ya se sabe que la inflamación crónica puede desencadenar muchas enfermedades asociadas al envejecimiento como el cáncer, las patologías del corazón, la artritis y la demencia.

Kennedy tiene planeado probar muy pronto AKG en voluntarios humanos, y pretende formar un grupo de personas con edades comprendidas entre los 45 y los 65 años para comprobar si esta molécula mejora los biomarcadores asociados al envejecimiento, como la inflamación, el endurecimiento de las arterias, y un tipo de firma química del ADN relacionada con la edad.

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