El genoma de la medusa inmortal desvela pistas sobre el envejecimiento

El equipo del Dr. Carlos López-Otín descifra el genoma de la Turritopsis dohrnii, una medusa inmortal que tras alcanzar la madurez revierte su ciclo vital y rejuvenece, un hallazgo que ayudará a entender mejor las enfermedades asociadas al envejecimiento.
Escrito por: Eva Salabert

30/08/2022

Turritopsis dohrnii, la medusa inmortal

Las claves de la juventud eterna podrían estar en una medusa inmortal llamada Turritopsis dohrnii, cuyo genoma acaba de ser descifrado por un equipo de científicos de la Universidad de Oviedo dirigido por el Dr. Carlos López-Otín. Este animal no muere –salvo que sea devorado por otro o haya factores ambientales adversos– porque es capaz de revertir su ciclo vital y rejuvenecer una vez tras otra. La investigación ha identificado las posibles claves genómicas de la inmortalidad de esta medusa y los mecanismos implicados en su continuo rejuvenecimiento. 

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El objetivo del estudio, en el que también han participado el Instituto Universitario de Oncología del Principado de Asturias (IUOPA), del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) y del Observatorio Marino de Asturias (OMA), no es encontrar estrategias para conseguir la inmortalidad de los seres humanos, sino comprender las claves de la longevidad de este organismo marino para descubrir las causas de las numerosas enfermedades asociadas al proceso de envejecimiento.

La gran mayoría de los seres vivos experimentan un proceso de envejecimiento celular y tisular tras su etapa reproductiva que finaliza con la muerte, pero esta medusa de solo unos milímetros de longitud tras reproducirse revierte la dirección de su ciclo vital hacia un estadio anterior asexual denominado pólipo. Esta peculiar característica fue descubierta en los años 80 del pasado siglo y despertó un gran interés científico, como muestra un trabajo que se publicó en 1992.

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Terapias para tratar enfermedades asociadas al envejecimiento

Los autores del estudio, que se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, empezaron a investigar a este invertebrado hace cinco años, y ahora han secuenciado los genomas de T. dohrnii y de Turritopsis rubra –otra medusa que sí es mortal– y empleando herramientas bioinformáticas y de genómica comparativa han conseguido identificar genes amplificados o con variantes diferenciales características de la medusa inmortal. Estos genes están relacionados con la replicación y la reparación del ADN, el mantenimiento de los telómeros, la renovación de la población de células madre, la comunicación intercelular y la reducción del ambiente celular oxidativo, y afectan a procesos que en las personas se han asociado con la longevidad y el envejecimiento saludable.

“Más que existir una clave única de rejuvenecimiento e inmortalidad, los diversos mecanismos encontrados actuarían de forma sinérgica para asegurar el éxito de rejuvenecimiento de la medusa inmortal”

“Hemos identificado cambios en las bases de ADN y amplificaciones en unos 40 genes que se pueden repartir entre las nueve claves de envejecimiento”, ha explicado Dido Carrero, doctora en Biomedicina y coprimera autora del trabajo en declaraciones a El Independiente en referencia a las nueve rutas moleculares implicadas en el envejecimiento que fueron descritas por Carlos López-Otín y otros científicos. Y añade: “Hemos visto cambios en todas esas rutas, además hemos observado que en el proceso de reversión a pólipo se activan genes relacionados con la pluripotencia celular, que es la capacidad de una célula para convertirse en cualquier tipo de célula, es como si volvieran a un estado embrionario”.

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Maria Pascual-Torner, investigadora postdoctoral del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo y primera autora del artículo junto con Dido Carrero, ha explicado que “más que existir una clave única de rejuvenecimiento e inmortalidad, los diversos mecanismos encontrados en nuestro trabajo actuarían de forma sinérgica como un todo, orquestando así el proceso para asegurar el éxito de rejuvenecimiento de la medusa inmortal”.

El genoma de una medusa es muy diferente al de un ser humano, pero el estudio “sienta las bases para futuros estudios en envejecimiento y ojalá encontrar terapias que sirvan para tratar enfermedades asociadas al envejecimiento basadas en genes que nosotros hemos visto alterados o que pudieran influir en el proceso de rejuvenecimiento de esta medusa”, afirma Carrero, y destaca que los hallazgos pueden ser útiles también para que científicos que estudian enfermedades concretas asociadas al envejecimiento “se basen en nuestros descubrimientos para estudiar aplicaciones”.

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Carlos López-Otín, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, señala que “este trabajo no persigue la búsqueda de estrategias para lograr los sueños de inmortalidad humana que algunos anuncian, sino entender las claves y los límites de la fascinante plasticidad celular que permite que algunos organismos sean capaces de viajar atrás en el tiempo. De este conocimiento esperamos encontrar mejores respuestas frente a las numerosas enfermedades asociadas al envejecimiento que hoy nos abruman”.

Actualizado: 30 de agosto de 2022

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