Los perros sienten celos si creen que su dueño acaricia a otro can

Los perros se muestran celosos si su dueño presta atención a otro can, pero también si imaginan que lo hace, según un estudio que revela que pueden representar mentalmente interacciones sociales que inducen a los celos.
Escrito por: Eva Salabert

13/04/2021

Los perros tienen celos de otros canes

Los perros mantienen un vínculo emocional con los seres humanos y suelen experimentar celos cuando sus dueños interactúan con otros canes, pero parece ser que esto no solo les ocurre en presencia de un rival, sino que también pueden mostrarse celosos simplemente si creen que su amigo humano presta atención a otra mascota, aunque se trate de un perro artificial –eso sí, con un aspecto muy realista–, según ha descubierto un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, que se ha publicado en Psychological Science.

En encuestas previas a dueños de perros se había comprobado que más del 80% de los mismos afirmaban que habían observado que sus mascotas tenían un comportamiento celoso (como ladrar, agitarse o tirar de la correa) cuando prestaban atención a otros perros.

Amalia Bastos, de la Universidad de Auckland y autora principal del artículo, ha señalado que esta investigación “ha respaldado lo que muchos dueños de perros creen firmemente: los perros exhiben un comportamiento celoso cuando su compañero humano interactúa con un rival potencial”, y que decidieron “estudiar este comportamiento más a fondo para determinar si los perros, como los humanos, podían representar mentalmente una situación que provocaba celos”.

Los celos de perros y humanos comparten características

Los perros son capaces de mostrar comportamientos celosos de forma similar a como lo haría un niño si ve que su madre da cariño a otro niño. En las personas, los celos están fuertemente vinculados a la autoconciencia, y por ello los investigadores querían comprobar si también los perros son conscientes de sí mismos, así como conocer los procesos mentales que podían estar detrás del comportamiento celoso que tantos dueños observan.

"Los resultados proporcionan la primera evidencia de que los perros pueden representar mentalmente interacciones sociales que inducen a los celos”

Bastos y sus colegas hicieron pruebas con 18 perros mientras estos veían que sus dueños se sentaban junto a perros falsos con apariencia realista, o junto a un cilindro forrado de lana. El perro falso hacía las veces de rival por el cariño del amo, y el cilindro representaba el objeto de control. Después, los investigadores ocultaron de la vista de los perros a su potencial rival colocando una barrera entre ambos, y un medidor de fuerza les permitió comprobar que aunque ya no veían a su rival los canes intentaron llegar a sus dueños con fuerza cuando estos simulaban acariciar al perro falso tras la barrera.

Cuando repitieron el experimento con el cilindro –al que los dueños acariciaron y hablaron como si se tratase de un can–, esta vez a la vista de los perros y colocando al falso rival a 1,5 metros del dueño, los animales tiraron con mucha menos fuerza de la correa.

Los autores del trabajo encontraron en los perros tres características de comportamiento celoso similares a las humanas: las muestras de celos aparecieron solo cuando el dueño interactuaba con lo que consideraron un rival, y no ante un objeto inanimado; estas se produjeron a consecuencia de la interacción del dueño, y no por la mera presencia del potencial rival; y también surgió cuando la interacción entre su dueño y el rival social estaba oculta a su vista, pero podían imaginarla.

“Ahora está claro que los perros reaccionan a situaciones que inducen celos, incluso si estas ocurren fuera de la vista”

“Estos resultados apoyan las afirmaciones de que los perros muestran un comportamiento celoso. También proporcionan la primera evidencia de que los perros pueden representar mentalmente interacciones sociales que inducen a los celos”, ha explicado Bastos, que ha añadido que “estudios previos confundieron el comportamiento celoso con el juego, el interés o la agresión, porque nunca evaluaron las reacciones de los perros ante el dueño y el rival social que estaban presentes en la misma habitación, pero no interactuaban”.

Bastos concluye que “todavía hay mucho trabajo por hacer para establecer el alcance de las similitudes entre las mentes de los humanos y otros animales, especialmente en términos de comprensión de la naturaleza de las experiencias emocionales de los animales no humanos”. “Es demasiado pronto para decir si los perros experimentan los celos como nosotros, pero ahora está claro que reaccionan a situaciones que los inducen, incluso si estas ocurren fuera de la vista”.

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