Tener transaminasas altas tras la vacuna COVID puede indicar hepatitis

La elevación de los niveles de transaminasas tras la vacunación contra el COVID-19 podría ser un indicador del inicio o reagudización de una hepatitis autoinmune, por lo que deben valorarse estos niveles tras las inyecciones.
Escrito por: Natalia Castejón

30/05/2022

Control de las transaminasas tras la vacuna del COVID

La vacuna del COVID-19 podría estar asociada a un riesgo más alto de presentar hepatitis autoinmune, y esto podría manifestarse con una subida de las transaminasas tras recibir la inyección. Este ha sido el hallazgo de un estudio que se ha presentado en el 47 Congreso de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) y que se ha basado en información proporcionada por nueve hospitales españoles.

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En esta investigación se han analizado los datos de 25 pacientes de 51 años de nueve hospitales. Del total, 14 fueron vacunados con Pfizer-BioNTech, cinco con AstraZeneca, cuatro con Moderna y dos con Janssen. Los resultados se obtuvieron gracias al score RUCAM, un método que mide la posible relación causal entre fármacos y lesión hepática.

Los hallazgos mostraron que hubo una asociación entre la vacuna y alguna alteración hepática en más de la mitad de los participantes, concretamente en 13 de 25. Además, se encontró un diagnóstico al menos probable de hepatitis autoinmune en nada menos que el 70% de los casos, y el tiempo medio que tardó en aparecer el episodio de hepatitis tras la administración de la vacuna fue de 19 días.

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Aunque esta cifra es elevada, los investigadores han informado de que la hepatitis fue leve en 22 de los 25 casos, en otro de los pacientes fue grave, y acabó con la vida de los dos restantes. Los investigadores han afirmado que los casos de hepatitis autoinmune relacionados con la vacunación contra el COVID-19 son muy escasos; en el congreso tan solo se han reportado 25 casos de más de 94 millones de dosis que se han administrado en el país.

La terapia con corticosteroides puede ser útil

Magdalena Salcedo, una de las investigadoras del estudio ha declarado que “sin las vacunas, no estaríamos en la actual situación de infección controlada; solo hay que ver cómo se encuentran las poblaciones en países con menos tasas de vacunación, donde sigue habiendo una alta mortalidad, especialmente entre la población más vulnerable. Las vacunas nos han permitido normalizar nuestras vidas, y el balance entre los posibles riesgos y el beneficio obtenido queda fuera de toda duda”.

En el 70% de los casos estudiados hubo un diagnóstico al menos probable de hepatitis autoinmune, que apareció a los 19 días de la vacunación COVID

Este tipo de hepatitis, que causa una destrucción de las células hepáticas por el propio sistema inmune e inflama el hígado, también puede darse en relación con otras vacunas, pero se trata de una reacción inmunológica minoritaria en algunas personas susceptibles y que suele ser transitoria y controlable.

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Se debe seguir investigando esta posible asociación, pues otro estudio publicado en la revista Hepatology, también va en esta línea. En este caso, se analizó a 87 personas de 18 países y se observó que la lesión hepática fue principalmente hepatocelular, en el 84%, y el 57% de los participantes presentó signos propios de hepatitis autoinmune.

En función de las vacunas, el 59% de los casos ocurrieron en personas vacunadas con Pfizer, el 23% con AstraZeneca, y el 18% con Moderna. En este caso se pudo intervenir con tratamientos con corticosteroides al 53% de los pacientes y todos, independientemente del grado del trastorno, presentaron la resolución de la lesión del hígado, excepto un hombre que tuvo insuficiencia hepática y requirió un trasplante de hígado.

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En conclusión, creen que la terapia con corticosteroides puede ser beneficiosa en personas con características inmunomediadas o hepatitis grave y consideran que el resultado fue favorable, pero que la lesión hepática asociada a la vacuna COVID provocó una insuficiencia hepática que acabó con la vida de un paciente.

Aunque no hay que alarmarse hasta que no haya evidencia más estable, los médicos deben estar alerta ante una posible subida repentina de los niveles de transaminasas en las personas que se han vacunado contra el coronavirus de manera reciente, pues podría ser un indicador clave que pondría en alerta a los sanitarios ante un posible caso de hepatitis autoinmune. 

Actualizado: 30 de mayo de 2022

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