Vía libre a la aprobación de la nueva Estrategia Farmacéutica Europea

La nueva Estrategia Farmacéutica Europea ha sido aprobada hoy el Parlamento Europeo permitirá responder de manera conjunta a crisis de salud como el COVID-19 y que todos los ciudadanos de la UE tengan un acceso equitativo a los medicamentos.
Escrito por: Eva Salabert

23/11/2021

Dolors Montserrat, diputada del parlamento europeo

Intervención en el Parlamento Europeo de Dolors Montserrat © European Union 2021 - Source: EP / Fred MARVAUX

“Poner al paciente en el centro” es una de las frases más repetidas esta semana en Estrasburgo por los parlamentarios europeos durante el debate de la nueva Estrategia Farmacéutica Europea, que ha sido aprobada por el Parlamento Europeo el 24 de noviembre (con 527 votos a favor, 92 en contra y 70 abstenciones), al que ha asistido Webconsultas. La pandemia por COVID-19 es una crisis sanitaria que ha puesto de manifiesto, una vez más, que la unión hace la fuerza y que aunque cada uno de los Estados Miembros de la UE sea el responsable de gestionar los problemas de salud pública a nivel nacional, los virus no entienden de fronteras y una acción coordinada y común es imprescindible para vencerlos.

Los parlamentarios han hecho hincapié en la importancia de crear una Unión Europea para la Salud para responder de manera conjunta a los desafíos de salud globales –como la escasez de medicamentos que tuvo lugar los primeros meses de pandemia– y para que todos los ciudadanos de la UE tengan el mismo acceso a los medicamentos y a los tratamientos que necesiten, con independencia de su estatus socioeconómico y del lugar en el que vivan. Según ha afirmado Dolors Montserrat, eurodiputada del PP, “decir no al nacionalismo sanitario ha permitido administrar millones de dosis de vacunas, y mandar también muchos millones al exterior, como un gesto de solidaridad hacia terceros países”.

La Nueva Estrategia Farmacéutica también prevé aumentar la transparencia en los precios y la financiación pública de I + D, y fortalecer la fabricación y la resiliencia del suministro de la UE.

Una unión que nace de las lecciones aprendidas de la pandemia

La Unión Europea para la Salud se basa en los conocimientos y la experiencia adquiridos en la lucha contra esta pandemia y pretende aunar investigación, prevención, innovación, preparación y resiliencia para estar preparados si se vuelve a presentar una situación semejante. En el apartado de investigación uno de los aspectos más relevantes es la Misión sobre el Cáncer destinada al abordaje de todos los tipos de cáncer, incluyendo los raros y los que afectan a la población infantil.

La portavoz del Partido Popular en el Parlamento Europeo, que ha liderado la elaboración de la nueva estrategia farmacéutica, recordó durante su intervención en el Pleno del Parlamento Europeo donde se debatía que esta estrategia es uno de los pilares de la Unión Europea para la Salud y que para llevarlo a cabo es necesario “trabajar juntos las instituciones europeas, los estados miembros, la industria, los profesionales sanitarios, la comunidad científica y los pacientes”.

El fortalecmiento de la política farmacéutica de la UE busca evitar problemas como la escasez de medicamentos derivada de la pandemia o garantizar que los pacientes tengan acceso a tratamientos farmacéuticos seguros, asequibles y efectivos

Los seis objetivos de la nueva estrategia son, según ha explicado: poner al paciente en el centro de toda las políticas farmacéuticas; garantizar a los pacientes el acceso a los tratamientos más avanzados en el menor tiempo posible; dar respuesta a las necesidades terapéuticas no cubiertas, como las enfermedades raras o neurodegenerativas, el cáncer infantil o la resistencia a los antibióticos; apostar por una industria farmacéutica competitiva; velar por la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y reforzar a la UE cono líder mundial en salud.

Bartosz Arlukowicz, oncólogo y presidente de la Comisión temporal del Parlamento Europeo sobre lucha contra el cáncer, ha señalado en una rueda de prensa celebrada con los medios que han visitado el Parlamento que el COVID nos ha enseñado que si no trabajamos juntos no venceremos, y que es imprescindible eliminar las diferencias en el tratamiento del cáncer en los diferentes países europeos y conseguir que las medicinas estén disponibles en cualquier parte de la UE, que siempre haya suficiente stock de fármacos y se favorezca el intercambio de conocimientos entre especialistas. El experto afirma que para combatir el cáncer se necesita determinación y cooperación, pero también dinero, por lo que hay que destinar fondos europeos para ello, y propone trabajar, además, en la creación de una vacuna contra el cáncer, algo que, dice, podría ser una realidad en tres o cuatro años.

Licencias voluntarias y temporales para producir vacunas

La nueva Estrategia Farmacéutica Europea no apuesta por la liberación de patentes, un tema muy delicado porque, como indica Dolors Montserrat, si se impusiera algo así las empresas abandonarían la investigación de estos fármacos. Sin embargo, sí incluye que se otorguen licencias de forma voluntaria y temporal para casos de emergencia, como ocurre ahora.

“El cuello de botella está en la fabricación de las vacunas y con una licencia voluntaria y temporal esto estaría solucionado”

“El cuello de botella está en la fabricación”, afirma la eurodiputada, y “con una licencia voluntaria y temporal esto estaría solucionado”, por ello, es necesario “ayudar a los países sin recursos transfiriendo talento y tecnología para que puedan producir estos fármacos. Para conseguir este objetivo ya se ha creado el Equipo Europa, en el que también participan Estados Unidos y Canadá, y que actualmente colabora con cinco países africanos para que produzcan vacunas en su territorio. Según Montserrat, “cuando termine el año Europa será el mayor productor de vacunas contra la COVID del mundo”.

Big data: un espacio europeo de datos

Una de las iniciativas que incluye la nueva Unión Europea para la Salud es la creación de un espacio europeo de datos sanitarios (historias clínicas electrónicas, 1+Millón de genomas, registros de pacientes), que no servirá únicamente para facilitar la asistencia sanitaria, sino también para investigación médica y para ayudar a elaborar políticas en el ámbito de la salud (empleo secundario de los datos).

El Big data resultará clave para la investigación, detección y prevención de cualquier enfermedad en general, y de las enfermedades raras en particular. Las personas que sufran alguna de las enfermedades consideradas raras o poco frecuentes se beneficiarán también de la aprobación de la Estrategia Farmacéutica para Europa porque en esta se incluyen ayudas para la adquisición de medicamentos huérfanos, aunque todavía no se ha concretado la cantidad de dinero que se destinará al fondo para la compra de estos fármacos.

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