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El abuso del alcohol está relacionado con más de 200 enfermedades

Un consumo excesivo de alcohol afecta a prácticamente todo el organismo, y está implicado en el origen de más de 200 enfermedades, que van desde la hipertensión hasta la aparición de varios tipos de cáncer.
Escrito por: Natalia Castejón

11/05/2018

Persona abusando del alcohol

Una bebida alcohólica se absorbe el 20% en el estómago y el 80% restante en el intestino delgado.

El alcohol es un gran problema para la salud pública, sin embargo, no hay una suficiente concienciación sobre sus efectos. Prueba de ello es que se estima que en España el 80% de sus ciudadanos lo han consumido en el último año, unas cifras que se sitúan en el 30% en el caso de los jóvenes entre 15 y 17 años, muchos de los cuales lo ingieren en forma de atracón, según datos del Plan Nacional sobre Drogas.

Lo que mucha gente no conoce son los efectos a largo plazo del abuso de alcohol, pues se ha demostrado que esta sustancia afecta a la totalidad del organismo y puede llegar a provocar más de 200 enfermedades como consecuencia de su consumo. Entre ellas se encuentra la hipertensión, los problemas digestivos, cardiovasculares e incluso un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer.

El alcoholismo puede ser todavía más dañino si se suma a otras enfermedades previas, como por ejemplo la diabetes mellitus. En estos casos, explica el Dr. Francisco Javier Laso Guzmán, existe un riesgo alto de que se produzcan hipoglucemias, ya sea por el consumo diario o por atracones. Esto se debe al efecto del alcohol sobre el metabolismo de la glucosa y su interacción con los medicamentos antidiabéticos, por lo que supone un factor de riesgo para estos pacientes.

Descubrimientos sobre la biología del alcohol

Los últimos avances que se han producido en el terreno del alcoholismo están relacionados con tres aspectos: la microbiota, los telómeros y los micro ARN. La colonia de bacterias que habitan el intestino de manera natural –conocida como microbiota– está relacionada con la predisposición a ingerir alcohol, así lo asegura el profesor López Moreno, de la Universidad Complutense de Madrid. Al parecer, en unas pruebas transfirieron parte de las bacterias intestinales de un animal con adicción al alcohol a otro que no lo era, y el resultado en este último fue un mayor impulso por el consumo de esta sustancia, este descubrimiento podría abrir un camino para tratar este problema con prebióticos o probióticos.

El 80% de los españoles ha tomado alcohol en el último año, un el 30% de los jóvenes entre 15-17 años beben en forma de atracón

En cuanto a los telómeros –fragmentos de ADN que protegen el material genético y que se acortan con los años– el Grupo de Alcohol y Alcoholismo de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha demostrado que el abuso de esta sustancia provoca un acortamiento de los telómeros más rápida, lo que se ha asociado a una vida más corta y a un mayor riesgo de aparición de tumores.

Por último, los efectos del alcohol en los micro ARN –moléculas de pequeño tamaño que se encargan de regular la expresión de determinados genes y están relacionados con los procesos fisiológicos y patológicos– se ha relacionado con el desarrollo de la enfermedad hepática alcohólica, pues promueve la inflamación del hígado.

Proceso de absorción del alcohol

Cuando se toma una bebida alcohólica, ésta pasa por el sistema digestivo, absorbiéndose el 20% en el estómago y el 80% restante en el intestino delgado. En pocos minutos, pasa a la sangre, distribuyéndose por todos los órganos y acabando en el hígado, que es capaz de metabolizar el 90%, el resto se expulsará mediante el sudor, la orina o la respiración.

El hígado procesa el alcohol (etanol) para que no cause daños al resto del cuerpo, para ello lo convierte primero en acetaldehído y más tarde en acetato. El primer compuesto químico produce daños en el páncreas, corazón, estómago, cerebro e incluso en el propio hígado. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud declaró a esta sustancia como carcinógena para los humanos, pues conduce al desarrollo del hígado graso, hepatitis y cirrosis, además de tumores.

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