Hallan una vía para crear una vacuna que prevendría el cáncer de piel

Encuentran una manera de promover la producción de la proteína TR1 –que protege de la radiación ultravioleta– en las células cutáneas, lo que podría utilizarse para crear una vacuna ARNm para ayudar a prevenir el cáncer de piel.
Escrito por: Natalia Castejón

14/01/2022

1er paso hacia vacuna para cáncer de piel

El cáncer de piel afecta cada año a más de 78.000 personas solo en España y principalmente se debe a la exposición a la radiación ultravioleta (UV). A pesar de los intentos por concienciar a la población de que tomar el sol o broncearse en las cabinas es perjudicial para la salud, siguen aumentando los casos. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Oregón (EE.UU.) ha hecho un importante descubrimiento que podría ser de utilidad para dar el primer paso para desarrollar una vacuna que podría prevenir este tipo de cáncer cutáneo.

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La radiación ultravioleta causa estrés oxidativo, lo que aumenta las probabilidades de desarrollar cáncer de piel, como el melanoma. El estudio, que se ha publicado en el Journal of Investigative Dermatology, ha descubierto el mecanismo clave que podría usarse para crear una vacuna de tipo ARN mensajero –como las empleadas en la protección frente al coronavirus– que podría promover la producción de la proteína tiorredoxina reductasa 1 (TR1) en las células cutáneas, lo que podría contrarrestar el riesgo de cánceres generados por rayos UV y otros problemas en la piel.

Las pruebas fueron realizadas en modelos de ratón, con el fin de conocer el papel y la estabilidad de la proteína TR1 en las células de la piel. Este componente del sistema antioxidante de los melanocitos es muy importante porque ofrece protección contra las especies reactivas de oxígeno (ROS), que van en busca de los electrones de las moléculas celulares y pueden causar daños en el ADN.

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Una vacuna al año para la población con riesgo de cáncer de piel

Los antioxidantes funcionan como un interruptor de apagado para que no se produzca una reacción en cadena que afectaría a múltiples moléculas en los melanocitos y otras células, y evitar así la oxidación dañina. Una vacuna solo para TR1, sin otros antioxidantes, parece ser suficiente. En la investigación se observó un mayor estrés oxidativo y daño en el ADN sin TR1, a pesar de la existencia de otras proteínas antioxidantes. No obstante, es posible que otros antioxidantes, como la glutatión peroxidasa y la superóxido dismutasa, también sean importantes, según Arup Indra, principal autor del estudio.

“Las personas con mayor riesgo de cáncer de piel, como las que trabajan al aire libre en climas soleados, idealmente podrían vacunarse una vez al año”

“Después de la absorción del ARNm en la célula y de que la maquinaria de la célula se ponga en marcha, la célula debe tener un alto nivel de antioxidantes y ser capaz de controlar el estrés oxidativo y el daño del ADN que surge de la radiación ultravioleta. Las personas con mayor riesgo de cáncer de piel, como las que trabajan al aire libre en climas soleados, idealmente podrían vacunarse una vez al año”, ha explicado Indra.

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A pesar de los buenos resultados obtenidos, ya que parece ser que habría posibilidades de “prevenir distintos tipos de progresión de enfermedades, incluido el cáncer, mediante la modulación del sistema antioxidante del cuerpo”, los investigadores advierten que solo se trata de “la punta del iceberg, pero las posibilidades son emocionantes”. Primero, advierten, “necesitamos generar una vacuna de ARNm, administrarla local o sistemáticamente y luego monitorear cómo aumenta las defensas del cuerpo”.

Actualizado: 14 de enero de 2022

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