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Imprimen en 3D el primer corazón vivo a partir de tejidos humanos

Por primera vez imprimen un pequeño corazón vascularizado en una impresora 3D empleando células humanas, un hito científico que contribuirá a que en el futuro se puedan crear órganos para trasplante sin riesgo de rechazo.
Escrito por: Eva Salabert

17/04/2019

Científico mostrando el corazón impreso en 3D

Científico mostrando el corazón impreso en 3D. Foto de Ilia Yefimovich/AP

Por primera vez se ha conseguido imprimir en 3D un corazón vivo y completo con sus células, vasos sanguíneos y ventrículos, utilizando para ello tejidos y células humanas. Este gran avance –logrado por un equipo de científicos de la Universidad de Tel Aviv, en Israel– abre una nueva y prometedora vía en el campo de los trasplantes, porque desarrollar un órgano a partir de las células del propio paciente que lo necesite evitaría su rechazo –y con ello la administración de fármacos inmunosupresores–, o tener que depender de la aparición de un donante compatible.

El profesor Tal Dvir, que ha dirigido la investigación –que se ha publicado en Advanced Science–, ha explicado que el pequeño corazón –que mide unos tres centímetros– está formado por células y biomateriales procedentes de un paciente. El proceso consistió en tomar una muestra del tejido graso del paciente mediante biopsia, eliminar las células y separarlas del colágeno y otros biomateriales, reprogramarlas para convertirlas en células madre, y posteriormente diferenciarlas para que funcionaran como células cardíacas y células de vasos sanguíneos.

El corazón bioartificial, un reto a largo plazo

Aunque el corazón está vivo y palpita y las células se pueden contraer, el órgano es muy básico y no bombea, ha advertido Dvir, que añade que es necesario seguir investigando para madurar las células y facilitar la comunicación entre ellas para que sean capaces de sincronizarse y contraerse a la vez. Además, para poder utilizar estos órganos en trasplantes también tienen que encontrar la forma de crear suficientes células para desarrollar un corazón con el tamaño y las propiedades del de un ser humano.

Es necesario seguir investigando para madurar las células cardíacas y facilitar la comunicación entre ellas para que sean capaces de sincronizarse y contraerse a la vez

El nuevo reto de los investigadores es lograr que los corazones impresos funcionen como los auténticos para poder trasplantarlos a modelos animales. El profesor Dvir cree que dentro de 10 o 15 años los hospitales tal vez dispongan de impresoras 3D que proporcionen tejidos para los pacientes, pero reconoce que probablemente pasen décadas antes de que se pueda elaborar un corazón bioartificial apto para un trasplante.

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