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Hallan un vínculo clave entre el cerebro y células madre del intestino

Descubren que el factor de crecimiento insulínico tipo II (IGF2) es clave para el mantenimiento de las células madre adultas presentes en el cerebro y el intestino, y que su falta provoca trastornos cognitivos e intestinales.
Escrito por: Eva Salabert

17/04/2019

Mujer con problemas intestinales y ansiedad

Investigadores de la Rutgers University han identificado un nuevo factor que es esencial para mantener las células madre en el cerebro y el intestino, y cuya pérdida puede contribuir a la aparición de trastornos de ansiedad y desórdenes cognitivos, así como al desarrollo de enfermedades gastrointestinales.

El estudio realizado por estos expertos, que se ha publicado en Stem Cell Reports, revela la importancia del factor de crecimiento insulínico tipo II (IGF2) en el mantenimiento de las células madre adultas en dichos órganos. El gen IGF2 constituye un apoyo fundamental para la existencia de dos conjuntos diferentes de células madre en el intestino, que pueden propiciar el desarrollo de cáncer colorrectal en caso de que su renovación y proliferación no se encuentran reguladas.

La eliminación del gen en el intestino de los ratones provocó la pérdida de las células madre encargadas de reponer el revestimiento intestinal

Steven Levison, director del Laboratorio de Neurobiología Regenerativa de la Rutgers New Jersey Medical School y coautor del trabajo, ha declarado que durante mucho tiempo se ha desconocido el papel que desempeñaba el factor de crecimiento insulínico tipo II en las células madre adultas, y que de hecho se pensaba que no resultaba indispensable en los adultos. Por ello es tan importante haber descubierto que está presente en más de una población de células madre adultas.

El factor IGF2, esencial para las funciones cognitivas y el intestino

Para realizar la investigación los científicos eliminaron el gen en ratones adultos, o bien de forma rápida en un periodo de cinco días, o más lentamente a lo largo de 15 días. En el intestino, la rápida eliminación del gen provocó la pérdida acelerada de las células madre encargadas de reponer el revestimiento intestinal, lo que tuvo como consecuencia una drástica pérdida de peso y la muerte de los animales en una semana.

La eliminación más lenta del gen permitió que los ratones sobrevivieran gracias al reclutamiento de una segunda –y menos activa– población de células madre intestinales, cuya existencia ha sido debatida. El estudio también reveló que la mitad de las células madre en ambas zonas del cerebro que contienen células madre neurales se perdió, provocando déficits en el aprendizaje y la memoria, e incrementando la ansiedad y la pérdida del sentido del olfato.

Teresa Wood, profesora en la Rutgers New Jersey Medical School y coautora del estudio, ha explicado que cuando el gen se eliminó de forma brusca las células madre de las glándulas y la superficie interna del intestino delgado no pudieron continuar su ciclo de renovación normal, lo que provocó el fallo orgánico; sin embargo, al eliminar el gen más despacio las otras células madre tuvieron la oportunidad de reemplazar a las que se habían perdido.

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