Es más difícil que los niños menores de 10 años propaguen el COVID-19

Los niños menores de 10 años tienen menos probabilidades de causar brotes de COVID-19 y las infecciones en este grupo de edad se deben a la transmisión comunitaria o de adultos de su entorno, más que de sus compañeros de escuela.
Escrito por: Eva Salabert

30/07/2020

Es más difícil que los niños menores de 10 años propaguen el coronavirus

Los niños menores de 10 años no constituyen una fuente importante de transmisión del coronavirus y es muy poco probable que provoquen brotes de COVID-19 en guarderías y colegios, según ha confirmado un estudio realizado por el Centro Colaborador Nacional de Métodos y Herramientas (NCCMT), organizado por la Universidad McMaster y financiado por la Agencia de Salud Pública de Canadá.

Esta es la principal conclusión de una revisión de 33 publicaciones de investigación que mostraron que entre los niños infectados por SARS-CoV-2 el contagio se relacionaba más con la transmisión comunitaria y en el hogar, o con los adultos de su entorno, que con sus compañeros de guardería o escuela, incluso en el caso de aquellas zonas de Canadá donde los centros escolares habían permanecido abiertos o habían vuelto a abrir, y que en el ámbito del hogar los adultos son mucho más propensos a ser los responsables de la transmisión de la enfermedad que los niños.

Estrés asociado a la pandemia por coronavirus

La segunda revisión llevada a cabo por los expertos del NCCMT, que incluyó 38 publicaciones, reveló que las familias se habían visto sometidas a una considerable presión durante la pandemia por coronavirus, especialmente las mujeres que ejercen como cuidadoras y los niños, y puso de manifiesto que las desigualdades en el empleo entre mujeres y hombres se habían incrementado durante la crisis sanitaria, y que las primeras habían sufrido más la pérdida del trabajo.

Entre los niños infectados por SARS-CoV-2 el contagio se relacionaba más con la transmisión comunitaria y en el hogar que con sus compañeros de guardería o escuela

Los investigadores comprobaron que las mujeres y los trabajadores con mayores ingresos tenían más probabilidades de desempeñar actividades laborales que se podían hacer desde casa, y que entre los progenitores que pueden teletrabajar las madres redujeron más sus horas de trabajo que los padres, sobre todo si sus hijos estaban en la escuela primaria.

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