Las células T tienen una eficaz respuesta inmune contra el coronavirus

Descubren que las células T de pacientes recuperados del COVID-19 muestran una potente respuesta inmune contra el coronavirus, un hallazgo prometedor para la inmunidad a largo plazo y que ayudará a desarrollar una vacuna eficaz.
Escrito por: Eva Salabert

18/05/2020

Las células T tienen una eficaz respuesta inmune contra el COVID-19

Científicos de todo el planeta se afanan por desarrollar una vacuna que nos proteja contra la infección por coronavirus mientras los epidemiólogos intentan predecir el comportamiento de la pandemia hasta que dicha vacuna esté disponible. Para lograr ambos retos es necesario resolver una duda: si el sistema inmune puede orquestar una respuesta potente y duradera frente al SARS-CoV-2, y si la exposición a otros coronavirus del resfriado común proporcionan alguna clase de protección inmune.

Ahora, un estudio publicado en Cell ha comprobado que las células T del sistema inmune constituyen una robusta defensa antiviral en las personas que han contraído el COVID-19, y también ha detectado una reactividad cruzada sustancial en algunos individuos que no habían estado expuestos al virus, por lo que todos ellos son candidatos a probar potenciales vacunas.

Las células T de 20 adultos que se habían recuperado del COVID-19 mostraban una potente respuesta inmune antiviral frente al SARS-CoV-2

Los autores del trabajo, investigadores en La Jolla Institute for Immunology (California, Estados Unidos), comprobaron que 20 adultos que se habían recuperado del COVID-19 mostraban una potente respuesta inmune antiviral frente al SARS-CoV-2 y que su sistema inmune era capaz de reconocer al coronavirus de diferentes formas, lo que parece disipar el miedo a que el virus pueda eludir los esfuerzos que se están llevando a cabo para crear una vacuna efectiva.

Las células T combaten eficazmente al coronavirus

Alessandro Sette, profesor en el Center for Infectious Disease and Vaccine Research y uno de los autores del trabajo, ha explicado que si hubieran observado únicamente respuestas inmunes marginales se habrían sentido preocupados, pero que comprobaron que las células T tenían una respuesta muy fuerte contra la proteína espiga, que es la diana contra la que se dirigen los esfuerzos para combatir la infección, así como otras proteínas virales, por lo que sus hallazgos son una muy buena noticia para el desarrollo de vacunas.

Sette ha señalado que para realizar el estudio seleccionaron específicamente a personas que habían padecido la enfermedad de forma leve y no habían requerido ingreso hospitalario para obtener una referencia clara sobre lo que constituye una respuesta inmune normal, ya que el virus provoca reacciones anómalas y poco comunes en muchos enfermos.

Encontraron así que todos los pacientes con COVID-19 analizados tenían potentes linfocitos CD4 o células T4 asesinas, que contribuyen a la producción de anticuerpos y eliminan a las células infectadas por el virus, ayudando a los pacientes a recuperarse. Según Shane Crotty, profesor en el Center for Infectious Disease and Vaccine Research, sus datos revelan que el virus induce lo que se esperaría como una típica y eficaz respuesta antiviral.

Inmunidad celular contra SARS-CoV-2 sin haber padecido la infección

El equipo de científicos también analizó la respuesta de las celulas T en muestras de sangre de 68 personas que habían sido recogidas entre 2015 y 2018, antes de que el SARS-Cov-2 comenzase a circular, y comprobaron que alrededor del 40% de estos individuos tenían una significativa inmunidad celular contra este patógeno a pesar de no haber estado nunca expuestos a él. Sin embargo, casi todos habían estado expuestos al menos a tres de los cuatro coronavirus responsables del resfriado común, lo que explicaría la reactividad cruzada que detectaron.

Sin embargo, aún no está claro si la reactividad cruzada que han observado proporciona al menos algo de inmunidad previa frente al SARS-CoV-2 y si esto podría explicar por qué algunas personas se han visto más gravemente afectadas por el COVID-19 en determinadas áreas geográficas.

Crotty señala que, dada la actual situación de alarma sanitaria, cualquier nivel de inmunidad al coronavirus debida a una reactividad cruzada podría tener un impacto relevante en el curso de la pandemia, y es un factor clave a considerar por los epidemiólogos que intentan descubrir la intensidad con la que afectará la enfermedad a las distintas comunidades en los próximos meses.

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