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La microbiota intestinal, posible diana terapéutica contra la obesidad

El succinato, un metabolito presente en la flora intestinal, favorece la inflamación y otras alteraciones metabólicas asociadas a la obesidad, por lo que podría constituir una nueva diana terapéutica para combatirla.
Escrito por: Eva Salabert

09/03/2018

Persona con problemas de obesidad

El succinato interviene en el desarrollo de trastornos metabólicos asociados a la obesidad.

Una nueva investigación ha demostrado que el succinato, un metabolito que producen ciertas bacterias de la flora intestinal, y cuyos niveles se encuentran más elevados en las personas con obesidad, podría ser una de las causas de las alteraciones metabólicas que caracterizan a esta enfermedad, ya que favorece la inflamación crónica.

El estudio, que ha sido realizado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) y del Institut d'Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV), ha demostrado que este metabolito interviene en el desarrollo de trastornos metabólicos asociados a la obesidad y otros problemas de salud como la hipertensión, la enfermedad cardiovascular o la diabetes tipo 2, por lo que puede constituir una nueva diana terapéutica para combatir estas patologías.

Los elevados niveles de succinato circulante en la sangre favorecen la inflamación crónica y las alteraciones metabólicas que se producen en la obesidad

Ya se sabía que las bacterias de la flora intestinal producen metabolitos capaces de atravesar la barrera intestinal, introducirse en el torrente sanguíneo, y afectar al perfil metabólico del paciente. El hecho de identificar a algunos de estos metabolitos es fundamental para conocer mejor la fisiopatología de las enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes.

La composición de la microbiota difiere en las personas obesas

El trabajo revela que la composición de la microbiota, y específicamente la relación entre las bacterias que producen succinato y las que lo consumen, se relaciona directamente con los niveles circulantes de este metabolito. Como ha explicado Sonia Fernández-Veledo, investigadora del IISPV y del CIBERDEM, sus hallazgos demuestran que los niveles circulantes de succinato están aumentados en los individuos obesos, y que esto también es un buen biomarcador metabólico de control glucémico y lipídico en la obesidad.

Los investigadores sugieren que la disbiosis (un desequilibrio en la composición de la flora intestinal) asociada a un incremento de la permeabilidad intestinal que suelen presentar los pacientes con obesidad y diabetes, hacen que estas personas tengan elevados niveles de succinato circulante en la sangre, lo que favorecería la inflamación crónica que está en el origen de las alteraciones metabólicas que se producen en la obesidad.

Objetivo: mejorar el perfil metabólico de los obesos

La investigación ha identificado cepas bacterianas específicas que podrían convertirse en la base para elaborar formulaciones probióticas que sirvan para tratar enfermedades tan prevalentes como la obesidad y sus complicaciones asociadas, según indican los autores del estudio, que advierten de que todavía son necesarios estudios adicionales.

Sin embargo, los resultados obtenidos han constituido la base para solicitar una patente para realizar intervenciones nutricionales y farmacológicas específicas para modificar la relación de bacterias productoras y consumidoras de succinato que permitan mejorar el perfil metabólico de las personas obesas.

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