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Este tipo de tumor también es bastante frecuente; de hecho, es el tumor abdominal más habitual en los niños. Lo más normal es que se manifieste antes de que el menor cumpla diez años, pero se han podido ver casos en adolescentes de hasta 15 años. Se desconoce la causa exacta del tumor de Wilms, pero parece estar asociado a alguna alteración congénita.

Síntomas del tumor de Wilms

En la exploración física se aprecia distensión abdominal, e incluso se puede palpar una masa renal. En general el niño tiene un buen estado físico.

Los síntomas más frecuentes son hematuria, febrícula, dolor, estreñimiento y náuseas. En caso de que se produzcan metástasis, estas se encontrarán en pulmón, hígado, y ganglios linfáticos.

Diagnóstico del tumor de Wilms

  • Radiografía abdominal: puede apreciarse un aumento del tamaño renal, e incluso un cambio en la consistencia del órgano.
  • Urografía intravenosa: pone de manifiesto la distorsión que se produce en la anatomía interna del riñón.
  • Ecografía abdominal: informará sobre la presencia de una masa renal.

Tratamiento del tumor de Wilms

Este tipo de tumor tiene una supervivencia actual cercana al 85% gracias a las nuevas terapias empleadas.

Si el tumor es pequeño se procederá a su extirpación quirúrgica. En esta enfermedad, la radioterapia y la quimioterapia sí son bastante eficaces.

Prevención del tumor de Wilms

No se pueden dar consejos generales sobre su prevención, porque se desconocen las causas que desencadenan la enfermedad. Por esto, lo más eficaz es el control mediante ecografías periódicas a las embarazadas. A partir del momento en que se comienzan a formar los diversos órganos en el feto, deberían verse todos y cada uno de ellos en la ecografía para detectar cualquier malformación cuanto antes, y comenzar a tratarla si es posible.

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