25 de mayo de 2013

Desde la antigüedad, se ha utilizado la lavanda como relajante. Dicha propiedad hace que se recurra a ella cuando no se puede conciliar el sueño. En este sentido, por ejemplo, se recomienda poner un saquito con lavanda debajo de las sábanas, ya que están demostrados los efectos calmantes que produce su olor.
Además del insomnio, es altamente eficaz a la hora de reducir los estados de ansiedad y nerviosismo, disminuye la tensión arterial, ayuda a evitar el mareo en los viajes y facilita las digestiones cuando éstas se ven alteradas a causa de los nervios. Bastaría con tomar una infusión de lavanda o combinarla con otras plantas relajantes tales como la tila, la melisa o la amapola.
Gracias a sus propiedades antiinflamatorias, otro de sus principales usos es como calmante del dolor. Por lo general su aplicación es externa y para la elaboración de los productos se emplea el aceite esencial de lavanda, el cual se extrae tras la destilación de las flores.
Entre las dolencias para las que se emplea se encuentran:
Los alcoholes terpénicos, así como los taninos de su composición, son la base de las propiedades antisépticas y astringentes de la lavanda. De ahí su uso en numerosas cremas y geles para tratar diferentes afecciones relacionadas con la piel y el cuero cabelludo. Entre ellas:
"Una cirugía estética diez es aquella que está bien hecha, y que no se nota que se ha hecho".
95% de los españoles recicla de forma habitual en su hogar
Los motivos que alegan los que no lo hacen son principalmente falta de espacio en su casa o desconfianza sobre el verdadero destino de los residuos reciclados, además de falta de costumbre o tiempo.
Fuente: 'Encuesta Fotocasa.es'