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Dieta y nutrición
Pavo, proteínas de calidad
El pavo ha sido el gran protagonista de la mesa durante Acción de Gracias, pero no hay que dejarlo sólo para ocasiones especiales, pues su bajo contenido en grasa y su buen nivel proteico lo hacen muy recomendable.
Escrito por Leire Moneo, Periodista experta en alimentación

El pavo: el protagonista de Acción de Gracias

Parte de la tradición de Acción de Gracias (Thanksgiving Day) se basa en una gran comilona, de ahí que el encanto de esta celebración sea la de preparar muchas apetitosas recetas que sirvan de acompañamiento al rey de la cena: el pavo, que dejó de ser salvaje para convertirse en el gran protagonista de la mesa.

Y es que, aunque cada familia tiene sus recetas favoritas, el menú tradicional de este día es el pavo asado relleno, habitualmente acompañado de puré de patatas, batatas caramelizadas, judías verdes, zanahorias glaseadas y panecillos de acompañamiento, todos ellos alimentos propios del otoño. De hecho, el postre típico es el pastel de calabaza y el de nueces.

Acción de Gracias, una celebración con historia

Lo hemos visto en el cine y en fotografías cientos de veces, hasta el punto de que ya es una celebración muy conocida en todo el mundo. La estampa de la gran familia americana comiendo un pavo recién horneado es la más típica del cuarto jueves del mes de noviembre. No en vano, Acción de Gracias es el día más importante del calendario para los norteamericanos, ya que se celebra la ayuda que prestaron los indios nativos de Massachusetts a los primeros colonos que llegaron de Europa allá por el año 1620 a la Colonia de Plymouth.

Cuentan los historiadores que, después de un duro invierno en este inhóspito territorio, el apoyo de los indios originarios a los nuevos colonos fue muy generoso, ya que compartieron con los peregrinos sus conocimientos sobre las cosechas en esta tierra y les enseñaron a pescar, a cazar y a curar la carne de los animales de la zona, lo que les permitió sobrevivir airosamente e, incluso, tener reservas para el siguiente año. Por ello, los nuevos inquilinos de la tierra prometida quisieron honrar a sus anfitriones con una gran comida con todos los alimentos que habían logrado atesorar, aunque cuentan los historiadores y las crónicas de la época que en aquella ocasión el banquete duró hasta tres días y él no faltó el pan de maíz, las verduras, el venado, el pato, el pescado y el pavo salvaje.

El festín gastronómico que se inició como algo puntual acabó por convertirse en una costumbre habitual en la que todas las familias se reunían para dar las gracias a Dios por todos los alimentos conseguidos a lo largo del último año. Fue esto lo que, según apuntan los expertos, se convirtió en el pistoletazo de salida de una costumbre muy arraigada entre los norteamericanos, hasta el punto de que el primer presidente de los Estados Unidos, George Washington, declaró el primer Día de Acción de Gracias el 19 de febrero de 1795. Posteriormente, Abraham Lincoln eligió el 3 de octubre de 1863 convirtiéndolo en un día para la reflexión y el agradecimiento, aunque fue Theodore Roosevelt quien ubicó esta celebración en el cuarto jueves de noviembre en el año 1941, tal y como se mantiene hasta nuestros días, convirtiéndose en una celebración obligada en el calendario, incluso con más arraigo que la propia Navidad.

Actualizado: 28 de Mayo de 2017

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Leire Moneo

Periodista experta en alimentación
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