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Mascotas
Garrapatas en el perro
Junto con las pulgas, las garrapatas son uno de los parásitos externos cuyas picaduras afectan con más frecuencia a los animales de compañía. Te enseñamos cómo retirarlas y evitar que vuelvan a molestar a tu perro.
Escrito por María Bayón Piedrabuena, Veterinaria clínica de pequeños animales

Qué son las garrapatas y cómo se propagan

Las garrapatas son artrópodos que pertenecen al orden de los ácaros. Existen dos familias de garrapatas: blandas y duras, siendo estas últimas las que parasitan a nuestros animales de compañía. Se diferencian machos y hembras, su tamaño varía entre muy pocos milímetros hasta un centímetro de longitud, y la coloración, variable según la especie, puede ser marrón café o grisáceo. Poseen cuatro pares de patas y un aparato bucal especializado denominado capítulo, que les permite penetrar la piel y alimentarse de la sangre de los animales que actúan como hospedadores. La hembra adulta de la garrapata puede llegar a crecer hasta un centímetro tras ingerir sangre antes de la puesta de huevos.

Estos pequeños parásitos se distribuyen por todo el mundo; se consideran endémicas en casi toda Europa, y se han llegado a identificar más de doce especies distintas con una biología y distribución geográfica diferentes. La localización y la densidad poblacional de las garrapatas dependen en gran medida del clima y de la cantidad de posibles hospedadores. Así, en España, la infestación por garrapatas es estacional, incrementándose su prevalencia durante la primavera y el verano, con la llegada del calor y las lluvias, aunque podemos encontrarlas durante todo el año dada su capacidad para permanecer latentes sobre la vegetación. Es habitual encontrarlas en lugares con vegetación, como parques y jardines, márgenes de los ríos, bosques y zonas de paso de ganado.

Cómo se propagan las garrapatas

El ciclo de vida de las garrapatas pasa por distintas fases o estadíos, iniciándose cuando la hembra adulta deposita huevos en el medioambiente. Estos diminutos huevos eclosionan y dan lugar a larvas, las cuales esperan el paso de un hospedador para alimentarse. A los pocos días, vuelven al medio externo para mudar a ninfas, que se alimentan de un nuevo hospedador, para regresar nuevamente al medio y transformarse en adultos.

Ninfas y adultos pasan la mayor parte del tiempo en el suelo y la vegetación, incluso durante meses en fase latente sin alimentarse. Cuando los adultos machos y hembras alcanzan un hospedador definitivo de gran tamaño, como perros, gatos, ganado vacuno, ovino o equino, o el ser humano,  ingieren su sangre, se aparean, y las hembras cargadas de huevos bajan al medio tras un periodo de entre 5 y 14 días, para depositarlos y cerrar así el ciclo.

Actualizado: 3 de Diciembre de 2016

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