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La exposición laboral a tóxicos afecta a la memoria

Un estudio revela que las personas expuestas de forma prolongada a disolventes clorados y los derivados del petróleo y el benceno en su trabajo pueden sufrir un deterioro cognitivo, incluso años después de la exposición.
La exposición laboral a tóxicos afecta a la memoria

Personas trabajando con sustancias tóxicas

16 de Mayo de 2014

Un nuevo estudio que se acaba de publicar en Neurology revela que las personas expuesta de forma prolongada a determinados tóxicos como la pintura, el pegamento o humos desengrasantes en su puesto de trabajo pueden sufrir, décadas después de dicha exposición, un deterioro cognitivo que se manifiesta como trastornos de la memoria y del pensamiento.

La investigación se centró en la exposición laboral a disolventes clorados y los derivados del petróleo y el benceno, algo que según ha explicado Erika L. Sabbath, de la Escuela de Salud Pública de Harvard de Boston (EE.UU.) y autora del estudio, es muy frecuente, incluso en el caso de los países industrializados, y que supone un riesgo importante para la salud cognitiva de los trabajadores.

Las personas que habían tenido una alta exposición al benceno, a los disolventes clorados, o a los derivados del petróleo en los últimos de 12 a 30 años mostraban un deterioro en casi todas las áreas de memoria y pensamiento

Estos productos se encuentran presentes en muchas actividades industriales, ya que el benceno, por ejemplo, se emplea en la fabricación de plásticos, tintes, caucho y detergentes, entre otros, mientras que los productos de limpieza en seco, limpieza de motores, los desengrasantes y los decapantes contienen disolventes clorados, y los disolventes derivados del petróleo se usan para elaborar goma de alfombras, pintura, ceras para muebles y diluyentes de pintura y barniz.

En la investigación participaron un total de 2.143 personas jubiladas de la empresa de servicio público nacional francesa, que realizaron ocho pruebas de memoria y habilidades de pensamiento, unos diez años después de la jubilación.

Los resultados de las pruebas mostraron que las personas que habían tenido una alta exposición a alguno de los productos mencionados en los últimos de 12 a 30 años mostraban un deterioro en casi todas las áreas de memoria y pensamiento. Además, y como ha señalado Sabbath, también se detectaron ciertos trastornos cognitivos en aquellos que habían sido sometidos a una alta exposición hacía mucho tiempo, incluso 50 años antes de las pruebas, lo que indica que el efecto de dicha exposición no desaparece con el tiempo.

La experta concluye que además de proteger la salud cognitiva de los trabajadores limitando su exposición a disolventes en su lugar de trabajo, se debería someter a las personas que ya se han jubilado a análisis periódicos para detectar precozmente posibles problemas y tratarlos adecuadamente.

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