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El ejercicio ayuda a mayores con movilidad reducida

Realizar ejercicio físico con regularidad mejora la actividad cardiaca y vascular de las personas mayores, y estos efectos beneficiosos se han comprobado también en personas con movilidad reducida.
El ejercicio ayuda a mayores con movilidad reducida

Los expertos aconsejan que los mayores eviten el sedentarismo, incluso aunque su movilidad sea reducida.

03 de Marzo de 2015

Realizar ejercicio físico con regularidad mejora la actividad cardiaca y vascular de las personas mayores, y estos efectos beneficiosos se han podido comprobar también en ancianos con movilidad reducida, e incluso en el caso de que la actividad física se realice durante poco tiempo y de forma intermitente.

El Estudio sobre Intervenciones en los Estilos de Vida y la Independencia de Ancianos (denominado LIFE por sus siglas en inglés) ha revelado que evitar el sedentarismo siempre que sea posible, aunque se trate de participar en actividades de baja intensidad puede tener importantes beneficios en la salud cardiovascular de los mayores con limitaciones de movilidad.

La actividad física de baja intensidad se asoció a un incremento de los niveles de colesterol HDL (el bueno) en las personas sin antecedentes de patología cardiaca

En la investigación, publicada en Journal of the American Heart Association, participaron 1.170 personas con edades comprendidas entre los 74 y los 84 años, capaces de caminar 400 metros, pero con limitaciones físicas. Los investigadores calcularon el riesgo que tenían los participantes de sufrir un ataque cardiaco o de morir por patología coronaria en los siguientes diez años, evaluando factores como su edad y sus niveles de presión arterial y colesterol.

Utilizaron, además, un acelerómetro para medir el movimiento, y consideraron como periodos sedentarios las lecturas de menos de 100 cuentas por minuto, mientras que entre 100 y 499 se entendió que se trataba de una actividad de baja intensidad (como caminar despacio o limpiar la casa), y 500 indicaba acciones como caminar a paso moderado o similares.

Los expertos explican que si se quiere mantener o mejorar la salud las actividades deben tener una intensidad suficiente para alcanzar las 2.000 cuentas por minuto, algo difícil de conseguir en el caso de personas mayores con movilidad limitada. Sin embargo, el estudio reveló que la actividad física de baja intensidad –entre 100 y 499 cuentas/minuto– también tiene un impacto positivo en la salud, y se asociaba a un incremento de los niveles de colesterol HDL (el bueno) en las personas sin antecedentes de patología cardiaca.

Thomas W. Buford, el autor principal del trabajo, ha destacado que independientemente de que practiquen ejercicio a diario, es imprescindible que los mayores no permanezcan sentados durante largos periodos de tiempo, por lo que deben realizar intervalos regulares de movimiento de baja intensidad.

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