Hemolacria, por qué es posible llorar sangre

Ni un fenómeno paranormal, ni un milagro: llorar sangre es posible, se conoce como hemolacria, y aunque es poco frecuente puede ser síntoma de algunas enfermedades del ojo. Descubre las causas que llevan a derramar lágrimas con sangre.
Hemolacria: ¿Es posible llorar sangre?

Actualizado: 26 de mayo de 2021

De vez en cuando se puede leer en periódicos y revistas científicas el extraño y sorprendente caso de alguien que ha llorado sangre, como el de una niña india de 15 años cuyos ojos derraban lágrimas de color carmesí sin motivo alguno y las pruebas médicas no consiguieron develar la causa, y que se publicó en BMJ Case Reports. O el del italiano de 52 años que fue a las urgencias del hospital cuando observó que de sus ojos brotaban lágrimas de sangre, tal y como se recogió en el New England Journal of Medicine.

Este aparatoso y, por qué no decirlo, grimoso trastorno se conoce con el nombre de hemolacria y no tiene que ver con ningún tipo de milagro. “La hemolacria es un fenómeno poco frecuente, pero es posible”, nos comenta el Dr. Javier Fernández-Vega, del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV). Pero, ¿se llora sangre de verdad? Sí y no. Como nos explica el Dr. Fernández-Vega “son lágrimas teñidas de sangre, aunque la proporción de esta puede ser alta y parecer que solo hay sangre”.

En el pasado la hemolacria se relacionaba con sucesos milagrosos y fenómenos sobrenaturales, pero hoy se sabe que esta anomalía tiene una explicación científica

Estas lágrimas no solo aparecen cuando por tristeza o alegría nuestros lagrimales se ponen en marcha, sino también cuando se produce un exceso de producción de lágrima, es decir, lo que todos conocemos como lagrimeo, y a menudo acompañado de otras molestias, como picor, sensación de tener un cuerpo extraño y dolor.

Hemolacria, por qué es posible llorar sangre

El primer caso descrito en la literatura médica del que se tiene noticia se dio en el siglo XVI. Antonio Brassavola (1500-1570), famoso médico italiano en su época, relató uno de estos casos: el de una monja de cuyos ojos brotaba sangre cada vez que menstruaba. Pero en muchas ocasiones esos casos se envolvían con un manto de santería y, de hecho, en el pasado la hemolacria se relacionaba con sucesos milagrosos y fenómenos sobrenaturales. Así ocurrió en los años veinte del siglo pasado. La alemana Teresa Neuman, figura actualmente en proceso de beatificación, presentaba, entre otros estigmas, hemolacria. Hoy se sabe que esta anomalía tiene una explicación científica.

¿Por qué se llora sangre? Causas de la hemolacria

Aunque no siempre se llega a conocer el origen de la hemolacria y a veces desaparece espontáneamente, existen diferentes causas por las que nuestras lágrimas pueden contener sangre, como:

  1. Traumatismos: el tejido conjuntivo se daña por culpa de un golpe o porque un cuerpo extraño ha entrado en él. “Es una de las posibles causas, pero ni mucho menos la más frecuente”, afirma el especialista.
  2. Conjuntivitis: una infección puede producir una “gran alteración de la conjuntiva, que produce rotura de pequeños capilares”, apunta el especialista.
  3. Malformaciones vasculares de la conjuntiva: como hemangiomas (tumores vasculares benignos), varices o telangiectasias (la dilatación de los vasos sanguíneos) o tumores o neoplasias conjuntivales.
  4. Infecciones: tanto de la vía lagrimal o dacriocistitis, como del canalículo o conducto a través del cual las lágrimas llegan hasta el saco lagrimal, o canaliculitis.
  5. Papilomas en el lagrimal: este tipo de tumores epiteliales –que pueden ser benignos o malignos– constituyen una de las causas más frecuentes de la hemolacria.
  6. Abuso de las lentes de contacto: llevar las lentillas durante muchas horas seguidas puede causar el desarrollo de vasos sanguíneos en la córnea o pannus corneal.
  7. Blefaritis y epiescleritis: la inflamación de los párpados o del tejido que se encuentra entre la esclerótica y la conjuntiva también puede producir hemolacria.
  8. Enfermedades sistémicas: como la hemofilia, la anemia, la hipertensión arterial.
  9. Hemorragias nasales o epistaxis: nariz y lagrimales se encuentran conectados y esa es la razón por la que cuando lloras, al tiempo tu nariz empieza a moquear. Por eso, por algún motivo puede ocurrir que cuando una persona tiene una hemorragia nasal la sangre en lugar de salir por la nariz retroceda y fluya por el sistema nasolagrimal.
  10. Menstruación vicariante: llorar sangre cuando se está con la menstruación, en efecto, suena muy raro, pero es más que posible. “Una de las causas es la endometriosis, que es la presencia de tejido similar al que normalmente recubre las paredes del útero y que en raras ocasiones se puede diseminar más allá de los órganos pélvicos”, señala el Dr. Javier Fernández-Vega. Como se trata de un revestimiento parecido al que cubre las paredes del útero, es decir, el endometrio, le influyen los niveles hormonales del ciclo y los sangrados se producen cuando la mujer menstrúa.
Por qué es posible llorar sangre

Qué pruebas médicas se hacen para saber por qué se llora sangre

Cuando una persona derrama sangre de sus ojos, lo primero que hará el médico es realizar su historial médico completo, preguntando otros síntomas, las enfermedades que padece, antecedentes familiares de algunas patologías… Y luego se procede a someter al paciente a alguna de estas pruebas:

  • Una “exploración completa con lámpara de hendidura”, nos comenta el Dr. Javier Fernández-Vega. Este aparato es un microscopio con luz brillante. El paciente apoya la barbilla y la frente sobre un soporte, y el oftalmólogo puede examinar con él los párpados, la córnea, la conjuntiva, la esclerótica y el iris.
  • Un lavado de las vías lagrimales “para comprobar su permeabilidad”, añade el especialista.
  • Pruebas de imagen como la resonancia magnética nuclear (RMN) o una tomografía axial computarizada (TAC) orbitario, que origina imágenes de las cuencas de los ojos y de estos, del saco lagrimal y los canalículos.
Hemolacria, tratamiento

Cuál es el tratamiento de la hemolacria

El tratamiento para intentar detener este escandaloso fenómeno va a depender, por supuesto, de la causa, aunque en ocasiones, como explica el Dr. Javier Fernández-Vega “no encontramos ninguna causa que lo produzca y puede desaparecer tal y como llegó”.

Si se llegar a conocer el origen, el médico prescribirá fármacos, como antibióticos si el origen es una infección bacteriana, antiinflamatorios, o incluso terapia hormonal si la causa está en una endometriosis vicariante.

En ocasiones, hay que recurrir a la cirugía como ocurre cuando la sangre procede de tumores.

Creado: 25 de mayo de 2021

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD